Mark Cain, de 45 años, intentó convencer a las autoridades de que un intruso había irrumpido en su residencia de Dersingham para asesinar a su esposa mientras cinco menores dormían en la planta alta.
Sin embargo, la autopsia confirmó que la víctima, la reconocida doctora Hannah Terry, quien prestaba atención médica a miembros de la Casa Real británica, sufrió letales golpes con un hacha y fue estrangulada hasta la muerte en su propio hogar, dejando a su marido en prisión preventiva y acusado formalmente de asesinato
Los hechos ocurrieron poco después de las dos de la madrugada del domingo 4 de octubre en Dersingham, un apacible enclave del condado de Norfolk pegado a la finca real de Sandringham.
La llamada a emergencias prometía la escena de un robo violento con intrusos. Sin embargo, los agentes de policía se toparon con una realidad radicalmente distinta: la doctora Hannah Cain, conocida por sus pacientes como Hannah Terry, yacía inerte en el suelo de una habitación del piso superior.
La doctora Terry tenía 45 años y trabajaba como médica de cabecera en el Centro Médico de Grimston y atendió a miembros de la Casa Real británica, entre ellos la reina Camilla, durante sus estancias campestres.
Su esposo, Mark Cain, también de 45 años, fue detenido en el acto y acusado formalmente de asesinato.
La farsa del falso robo
Las diligencias judiciales destaparon la coartada inicial del acusado. Según expuso el fiscal Steve Bell ante el tribunal de King’s Lynn, Mark Cain telefoneó a las autoridades denunciando una supuesta irrupción domiciliaria. Presentaba cortes superficiales y sostuvo haber encarado a un intruso en la planta baja mientras su mujer descansaba arriba.
En la vivienda de 830.000 libras se alojaban esa noche sus tres hijos de 14 años y dos amigos invitados a una fiesta de pijamas.
Los agentes encontraron a la médica inconsciente y sin responder. Los servicios sanitarios confirmaron su muerte sobre el terreno. La autopsia derrumbó de golpe la versión del asalto exterior: la doctora sufrió contundentes traumatismos craneoencefálicos provocados por el golpe de un hacha, sumados a severas lesiones por estrangulamiento en el cuello.
Impavidez ante el tribunal
Cain reapareció por videoconferencia desde el penal de HMP Norwich. Ataviado con un jersey gris de prisión, mantuvo el rostro impasible durante toda la vista previa. Solo habló para ratificar su identidad ante la Corte de la Corona.
No declaró sobre su culpabilidad o inocencia y quedó en prisión preventiva. La fiscalía fijó su siguiente comparecencia en Norwich para el 3 de diciembre, proyectando el arranque del juicio oral para el 7 de junio del próximo año.
Consternación en el Servicio Nacional de Salud
La pérdida sacudió los cimientos de la comunidad médica local y del Servicio Nacional de Salud (NHS). Además de sus ocho años de ejercicio profesional en el ambulatorio, la doctora gestionaba la firma cosmética Norfolk Sky Aesthetics. Tras el suceso, el Centro Médico de Grimston suspendió la atención al público el lunes en señal de duelo.
“Hemos perdido a una doctora excepcional, una colega muy querida y una amiga”, lamentó la portavocía del centro mediante un comunicado oficial. Colegas y pacientes coincidieron en señalar su generosidad profesional y humana en el trato diario.
La familia quebró el silencio a través de una nota facilitada por la policía de Norfolk. “Era amable, generosa y cariñosa; una madre, hija, hermana y amiga muy querida. Estamos increíblemente orgullosos de la mujer que fue y del cuidado que brindó a todos sus pacientes”, remarcaron allegados que aún buscan respuestas en la sombra de Sandringham.







