Un trágico y fatídico accidente sacudió el pasado martes el norte de Brasil. Un hombre de aproximadamente 40 años falleció en el acto tras caer dentro de la fosa de su propio padre al ceder la losa de hormigón sobre la que se había sentado. El suceso ocurrió minutos después de las 14:30 horas en el cementerio municipal de Sao José, ubicado en el barrio de Interlagos del municipio de Linhares.
La víctima había acudido al recinto camposanto para asistir al sepelio de un amigo cercano que había perdido la vida el día anterior en un accidente de tráfico. Según relató el sepulturero Nazare Bravin, el hombre llegó en moto, preguntó por la ubicación del entierro de su allegado y decidió caminar previamente hasta la sepultura de su progenitor para presentarle respetos. Al tomar asiento sobre la estructura, la piedra cediós de forma abrupta, precipitándolo al foso inferior.
El estruendo alertó de inmediato a otros visitantes del cementerio. Pese a que los testigos acudieron en su auxilio y los operarios del recinto avisaron de urgencia a los bomberos y al servicio de ambulancias Samu, los sanitarios solo pudieron certificar su muerte en el mismo lugar de los hechos.
Aunque las autoridades policiales mantienen abierta la investigación y no han divulgado su identidad de forma oficial, en la localidad se le identifica como el esposo de una empleada del Ayuntamiento de Linhares.
A las puertas de la festividad del Día de los Difuntos, la administración local emitió un comunicado expresando sus condolencias y recordando que el mantenimiento y la conservación de las tumbas privadas corresponden a las familias, si bien el municipio gestiona los accesos comunes y la limpieza general.
“Ante la proximidad de estas fechas se prevé un incremento de visitas, por lo que instamos a la ciudadanía a extremar las precauciones dentro del recinto”, advirtió el consistorio.
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