Una ola de bloqueos en institutos parisinos y pequeños altercados con la policía encendió este jueves 5 de noviembre de 2026 la mecha de una nueva jornada de huelgas y protestas a escala nacional en Francia.
Los estudiantes del instituto Hélène Boucher y otros centros educativos de la capital levantaron barricadas con contenedores de basura en los accesos para exigir mejoras económicas, en una movilización que combina el malestar por el costo de vida con el rechazo a la precariedad en los servicios públicos tras semanas de disturbios y saqueos urbanos.
Los agentes antidisturbios intervinieron para separar a los manifestantes y procedieron al registro de varias personas concentradas en las inmediaciones de los colegios.
La tensión en las calles refleja el hartazgo acumulado de los asalariados frente a la pérdida de poder adquisitivo, una circunstancia que llevó a sindicatos como la Confederación Democrática Francesa del Trabajo (CFDT) y la Confederación General del Trabajo (CGT) a convocar un paro general respaldado masivamente por trabajadores de diversos sectores productivos y docentes.
Despliegue policial y parálisis en el transporte
El Gobierno francés desplegó un dispositivo de 70.000 policías y gendarmes en todo el país para contener los conatos de violencia, mientras los servicios de inteligencia estimaban una participación de entre 500.000 y 700.000 manifestantes en las marchas programadas.
En París, la prefectura vetó el trayecto propuesto inicialmente por las centrales sindicales, autorizando finalmente un recorrido entre las plazas de la República y de la Nación.
En paralelo, las terminales ferroviarias y las aulas sufrieron los estragos del paro: el Ministerio de Educación cifró el seguimiento en primaria cerca del 19% y los sindicatos denunciaron bloqueos en alrededor de un millar de institutos y facultades universitarias. Las conexiones ferroviarias regionales sufrieron cancelaciones masivas que dejaron inoperativa la mitad de los servicios de trenes TER en el norte del país, donde estaciones como la de Lille Flandres amanecieron con comercios tapiados por precaución.
Reclamos salariales y respaldo de las familias
La movilización cuenta con el apoyo activo de colectivos de padres y madres que acudieron a los centros para flanquear las protestas juveniles ante los episodios violentos registrados en semanas precedentes. Los manifestantes portaban pancartas con lemas de apoyo a los institutos con menor dotación presupuestaria y exigencias directas de subidas salariales para hacer frente a la escalada inflacionista.
Las organizaciones sindicales advierten que el malestar estructural de los trabajadores no se disipará con medidas cosméticas, manteniendo la presión sobre el Ejecutivo en un otoño especialmente convulso.
“Tenemos problemas con el poder adquisitivo, nos cuesta llegar a fin de mes; de hecho, nos cuesta incluso subsistir con nuestro trabajo”, denunció la secretaria general de la CFDT, Marylise Léon, al exigir respuestas inmediatas a los empleadores y al Gobierno francés.
TE LO RECOMENDAMOS:






