El fuego en el parque regional de El Valle-Carrascoy lleva horas sin control. Más de 200 militares de la UME, brigadas forestales, bomberos y helicópteros luchan desde la noche del martes para frenar las llamas en uno de los pulmones verdes más importantes de la Región de Murcia.
Hay humo sobre Murcia. El parque regional de El Valle-Carrascoy, uno de los espacios naturales más queridos y frecuentados de la región, lleva horas en llamas. Según la última actualización del Centro de Coordinación de Emergencias 112 de la Región de Murcia, facilitada a las 7:30 de este miércoles, el fuego ha calcinado ya 177 hectáreas de terreno y muestra una resistencia que ha obligado a desplegar uno de los operativos de extinción más amplios vistos en la zona en los últimos años.
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Una noche de lucha sin descanso
Los primeros equipos llegaron cuando el sol todavía no se había puesto. Pero fue durante la madrugada cuando el incendio puso a prueba a todos. La Unidad Militar de Emergencias (UME) se convirtió en el pilar de los trabajos nocturnos: 200 militares con 70 medios trabajaron sin parar para intentar frenar el avance de las llamas mientras la oscuridad complicaba cada maniobra.
177 hectáreas de terreno han ardido en el parque regional de El Valle-Carrascoy desde que se declaró el incendio, con más de 260 efectivos desplegados sobre el terreno y en el aire para intentar contenerlo.
No estuvieron solos. La Unidad de Defensa contra Incendios Forestales de la Comunidad Autónoma sumó al operativo seis brigadas forestales y dos brigadas de intervención rápida con sus autobombas, además de agentes medioambientales y técnicos especializados, hasta completar un equipo de aproximadamente 60 personas. Los bomberos del Servicio de Extinción de Incendios del Ayuntamiento de Murcia y del Consorcio Regional de Extinción de Incendios completaron el dispositivo terrestre, con cuatro efectivos y dos vehículos nodriza adicionales.
El amanecer trajo los helicópteros
Con la llegada de la luz del día, el operativo ganó en músculo aéreo. Dos helicópteros de la Dirección General de Seguridad Ciudadana y Emergencias se incorporaron a las labores de extinción junto a sus brigadas helitransportadas, que se han desplegado especialmente en las zonas de más difícil acceso para los medios terrestres, esos rincones del parque donde los camiones no llegan y donde las llamas encuentran el terreno más libre para propagarse.
En total, el dispositivo supera los 260 efectivos entre tierra y aire, una cifra que da una idea de la magnitud de lo que está ocurriendo en las laderas del Carrascoy.
Un parque que es mucho más que un monte
El Valle-Carrascoy no es solo un espacio natural protegido. Es el lugar donde los murcianos van a respirar, a caminar, a desconectar del ruido de la ciudad. Una sierra que actúa como escudo y como pulmón para una de las zonas urbanas más densas del sureste español. Ver las llamas avanzar por sus laderas duele de una forma particular que va más allá del daño ecológico, aunque ese daño, 177 hectáreas y contando, ya es muy serio.
Las condiciones meteorológicas, con temperaturas elevadas y viento, han dificultado desde el principio los trabajos de extinción. Los equipos trabajan en un terreno irregular y con una vegetación que en esta época del año, tras semanas de calor intenso, se convierte en combustible fácil.
Las autoridades regionales siguen actualizando la situación y los equipos no dan tregua. El fuego, por ahora, tampoco.







