Julio Iglesias y Punta Cana dejaron de ser sinónimo de retiro dorado para convertirse en el eje de una investigación judicial de alto impacto. En enero de 2026, una denuncia formal presentada ante la justicia española expuso presuntos abusos sexuales, control laboral extremo y vulneración de derechos fundamentales en la residencia del cantante en República Dominicana.
La imagen del «eterno seductor» que Julio Iglesias cultivó durante más de medio siglo se enfrenta hoy a su juicio más amargo. Lo que durante décadas se susurró en los pasillos de sus mansiones ha cristalizado en enero de 2026 en una denuncia formal ante la Audiencia Nacional de España.
Julio Iglesias y Punta Cana bajo investigación judicial
Una investigación conjunta de tres años liderada por elDiario.es y Univisión Noticias ha sacado a la luz testimonios que describen un régimen de control, abusos sexuales y vulneración de derechos fundamentales en su residencia de Punta Cana, República Dominicana.
No se trata solo de un escándalo de farándula. Es una radiografía del poder absoluto ejercido sobre mujeres en situación de vulnerabilidad, protegidas apenas por el muro de silencio que rodea a las grandes fortunas.
Julio Iglesias y Punta Cana bajo investigación judicial
El epicentro de la investigación se sitúa en 2021, en la propiedad conocida como «Las Canas». Allí, mujeres como «Rebeca», seudónimo de una empleada doméstica de origen humilde, describen una atmósfera de «semiesclavitud».
«Sentía que no era una empleada, sino un objeto más de la decoración de la casa, disponible para los antojos del señor en cualquier momento. El miedo a perder el empleo y la vigilancia constante me impidieron hablar durante años»
Según la denuncia, el personal era sometido a jornadas de 16 horas y a una vigilancia digital constante: la revisión de teléfonos celulares era norma, y cualquier comunicación con el exterior sobre la vida dentro de la casa era motivo de despido fulminante bajo cláusulas de confidencialidad leoninas.
Sin embargo, el hallazgo más escandaloso de la investigación periodística es el requisito de pruebas médicas ilegales. Según los testimonios y documentos presentados ante la justicia, las aspirantes a trabajar en el entorno cercano del cantante debían someterse a exámenes ginecológicos (Papanicolaou), pruebas de VIH y de embarazo.
Este control sobre la intimidad corporal de las trabajadoras era, según la representación legal de las víctimas a cargo de Women’s Link Worldwide, la antesala de los abusos sexuales sistemáticos denunciados por «Rebeca» y «Laura», esta última fisioterapeuta del artista.
La respuesta de la defensa y el blindaje judicial
Desde su retiro en las Bahamas, Julio Iglesias ha roto el silencio a través de un comunicado en sus redes sociales, calificando las acusaciones de «falsas, oportunistas y dolorosas». Su equipo legal sostiene que los testimonios carecen de pruebas físicas y que responden a un intento de extorsión contra una figura cuya salud se ha visto mermada en los últimos años. «Julio siempre ha amado y respetado a las mujeres; estas acusaciones son una injuria a su legado», reza el comunicado.

No obstante, el caso ha tomado un giro geopolítico clave. Al ser Iglesias ciudadano español, la Audiencia Nacional ha aceptado examinar la competencia del caso bajo el principio de justicia universal para delitos de trato degradante y agresión sexual cometidos por nacionales en el extranjero. La fiscalía analiza si la estructura jerárquica de la mansión, gestionada por una red de «gobernantas» y administradores, constituía una red facilitadora de abusos.
Un precedente para las trabajadoras del hogar
Este caso ha trascendido la esfera del espectáculo para convertirse en una bandera de los derechos de las trabajadoras del hogar en régimen interno. La organización Women’s Link Worldwide subraya que la fama de Iglesias ha servido de «escudo invisible» durante años.
«El mito del seductor ha normalizado conductas que, en cualquier otro contexto, serían identificadas inmediatamente como violencia de género y explotación laboral», señalan fuentes de la organización. Mientras la justicia española delibera, el mundo observa cómo una de las últimas leyendas vivas del siglo XX enfrenta el escrutinio de una era que ya no tolera el abuso de poder como parte del «encanto» de una estrella.
Redacción: Express News UK
