La ultraderecha

Pero no es la fuerte presencia castrense lo que define la naturaleza del gobierno, sino su origen y sus ideas conductoras. Las Fuerzas Armadas constituyen la matriz de la extrema derecha en Brasil que sembró raíces en la dictadura y renació con fuerza electoral en 2018, bajo el liderazgo de Bolsonaro.

Le puede interesar: Se reacomoda el tablero político en américa latina

La desmoralización de los políticos, por grandes escándalos de corrupción en las dos últimas décadas y la recesión económica de 2015 y 2016, puso en jaque la redemocratización del país iniciada con el fin de la dictadura militar en 1985. La coyuntura destacó la vertiente militar como una seductora alternativa, ya que, pese al pasado dictatorial, las fuerzas armadas siempre disfrutaron de la confianza popular en Brasil, con una mitológica imagen de incorruptibles, patriotas y una garantía de la seguridad pública y la asistencia a víctimas de sequías, inundaciones y otros desastres.

El encanto popular se diluyó con la funesta gestión de Bolsonaro y su gobierno, en el combate a la pandemia de covid-19, sustentada en su negacionismo sobre la propia crisis sanitaria mundial, pero también en todas las áreas cuyos avances civilizatorios en las cinco últimas décadas niegan los “valores” ultraderechistas.

El bolsonarismo, que encabeza hoy la extrema derecha en Brasil, no nació en una corriente como el trumpismo, actualmente dominante en el Partido Republicano, no cuenta por lo tanto con una masa electoral asegurada como sí la tiene la derecha radical de Estados Unidos. Pero sus raíces le permiten a Bolsonaro liderar una coalición que se amalgama en torno al mito militar.

Le puede interesar: Conoce y aprende de tú cerebro

Componen esa fuerza electoral la mayoría de los fieles de iglesias evangélicas, de la agroindustria exportadora, del empresariado, la policía y otros segmentos sociales que, por sus intereses y valores, coinciden con la extrema derecha. Es lo que garantiza a Bolsonaro el apoyo de entre 20 y 30 % del electorado en las encuestas, pese a su pésima gestión y sus posiciones sistemáticamente minoritarias en temas actuales. Y el respaldo del estamento militar aleja cualquier posibilidad de inhabilitación y de pérdida del sostén legislativo suficiente para que cristalice alguno de los intentos de destitución legal.

Mario Osava

COMPARTE!

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *