Carlos Manuel Ruiz Suárez – @ruizcarlosmanuel
Especial Express News
Un alfabeto de colores y tejidos definen las características estéticas de cada marca con una singular curiosidad artesanal que rompe fronteras creativas. Citas como la FWLATAM, Atelier Couture y los cara a cara de estilosas firmas españolas emergen con una narrativa visual muy potente.
En estos tiempos fugaces la moda se ve con otros ojos ya que puede reinventarse a velocidades que traspasan la estratósfera. Pero ¿qué se lleva cuando todo se lleva? ¿Piezas que cuentan un valor añadido?
No es sorpresa que el armario está funcionando cada vez más como un círculo funcional de libertad textil y cromática. Es por eso, que el vestir hoy día no debe poner límites en cuanto a la celebración de la individualidad a la que todos tenemos derecho.
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“No hacemos tendencia. Somos diferentes porque caminamos hacia un público objetivo que utiliza nuestras prendas en un evento determinado y luego las combina y hace que sean funcionales para otro momento”, aclara Jonathan Díaz, director creativo de Diazar Atelier, firma canaria de La Palma, amparada por el sello “Isla Bonita Moda”, un programa institucional que apoya al talento palmero en el mundo fashion.
Esta plataforma en referencia da difusión a la moda artesanal hecha en pequeños talleres apostando por una producción local y sostenible. “Trabajamos como nuestras abuelas cosiendo a mano para nuestras clientas y vecinas trasladando ideas muy personales en cada diseño”, agrega Díaz, al tiempo que reconoce que también hacen prendas más contemporáneas aplicando técnicas de una costura indiscutiblemente artesanal.
En ocasión del Atelier Couture- evento sobre moda nupcial y de invitados efectuado recientemente en Madrid-la firma presentó “Night Lotus”2027, una colección de diversos vestidos funcionales con mucho volumen y movimiento pensados para resaltar las curvas de las mujeres. “Queríamos recrear la sensación de estar en un estanque de noche en plena oscuridad para mostrar su brillo con colores metálicos en evolución, lilas y verdes. Por ello, trabajamos la corsetería utilizando muchos tules y bordados en pedrería. Un trabajo artesanal muy potente que intenta salvaguardar nuestro legado cultural”, apunta Jonathan Díaz.

La moda “Girly” de Dolores
Dolores Promesas dejó encantados a todas las personas que asistieron a la presentación de su más reciente colección, en ocasión de su nueva etapa como diseñadora de ingeniosa personalidad.
Dicen por ahí que algunas historias merecen una segunda oportunidad y, como que también, algunas mujeres. Por tal motivo, esta sensible creadora comenzó su nueva era de la mano de Grupo Merletti, reconocido fabricante de la industria textil española, al mando de Ángel Burgueño, para así impulsar el relanzamiento de su firma con una visión mucho más contemporánea y ambiciosa.
Un escondido espacio en el centro de Madrid sirvió para dar rienda suelta al imaginario universo absoluto de Dolores Promesas, donde el rosado de las hortensias coloreo desde la romántica y suspicaz atmósfera que se podía percibir hasta las bebidas y aperitivos servidos, todo en medio de un performance estratégicamente artístico que, a propósito, ayudó a reinterpretar la marca.
Unos estáticos maniquíes, a pesar de su silencio, dieron en primicia el concepto de la próxima colección de invierno que expone la esencia de una mujer fuerte, pero con un estilo extremadamente vanguardista.
Inspirada en los sentidos, la propuesta entiende la moda como algo más que vestirse; Una emoción que lleva puesta prendas con detalles específicos en cuanto a volúmenes y accesorios visualmente rompedores en pañuelos y mini carteras riñoneras perfectamente equilibrados.

Verano a lo LATAM
Otra vez desembarcó el cargamento creativo de la Fashion Week LATAM, convirtiendo a Madrid en un referente de la moda latinoamericana. La octava edición realizada en las habitaciones de la Fundación PONS, difundió el concepto “La Moda que Conecta”, en una puntual pasarela promovida por el director del evento Alejandro Medrano, donde discretamente, en dos bloques de desfiles, se pudieron ver las propuestas de moda de cuatro creativos latinos y una madrina de la moda española.
Una peculiar y tentadora bebida caribeña servida en el intermedio de cada presentación permitió elevar al máximo el trabajo de la joven diseñadora nicaragüense Anielka Monge, quien nostálgicamente nos trasladó “a su” o mejor dicho “Mi Vergel”, el jardín de su casa, donde delicadamente brotaban bléiser confeccionados en múltiples textiles y románticas aplicaciones de transparencias, blondas y encajes pintados con tonos cálidos de tierra destacando los azules en lino, amarillo mantequilla y café. Todos ellos adornados con flores luminosas elaboradas a mano que reafirmaban el verdadero valor de la artesanía nacional.
“El hecho de estar lejos de casa me inspiró en esta colección que recrea ese lugar de nostalgia y arraigo como es mi jardín. Quise ilustrarlo con la flor nacional de mi país que es la sacuanjoche como símbolo de identidad”, agrega la joven diseñadora centroamericana.
Corazones optimistas
Acostumbrados a ver los indispensables corazones de la colorista Agatha Ruiz de la Prada en la Pasarela Latinoamericana, los diseños de la consagrada española nuevamente estuvieron presentes en 11 looks de su colección de invierno.
Funcionales piezas de punto, denim y tejidos brillantes deambularon en un latente mundo imaginario post-Inteligencia Artificial, protagonizado por una naturaleza que proyectaba voladoras nubes y vibrantes flores estampadas en piezas de pana y voluminosos abrigos. Una divertida escena a la que ya estamos acostumbrados.
Lino en movimiento
De Colombia repitió FARIDE, la firma que envuelve el lino cien por cien en todas sus prendas. La ocasión fue precisa para presentar una colección que destacaba una silueta femenina de formas más definidas donde impactantes tejidos fluidos y vaporosos se combinaban en movimientos con mucha estructura y peso bajo una estética rica en texturas limpias y precisas.
Arquitectura oversize
La propuesta arquitectónica de la diseñadora mejicana Paulina Luna, de nombre VOYAGE, construyó un lenguaje inspirado en la experiencia de recorrer ciudades donde la historia ha estado siempre presente para así hábilmente convertirla en códigos textiles bastante sensoriales.
Llamó la atención el uso del twed, las sedas, el cuero, la lana y las fibras naturales en seleccionadas piezas oversize; También, destacaron las prendas inacabadas, alargadas y deshiladas que exploraban con curiosidad el valor de lo artesanal. Definitivamente, pensada solo para personas libres y de identidad segura.







