Colombia pierde a uno de los arquitectos fundamentales de su historia contemporánea. Antonio Navarro Wolff, exsenador, exgobernador de Nariño y copresidente de la Asamblea Nacional Constituyente de 1991, falleció este domingo 1 de noviembre de 2026 a las 2:42 p. m. a los 78 años de edad.
El deceso del histórico dirigente, quien lideró la transición del Movimiento 19 de Abril (M-19) hacia la vía democrática y legal, fue confirmado por sus allegados a través de un comunicado donde expresaron su dolor y solicitaron intimidad para las primeras exequias, reservando para este lunes la divulgación de los honores públicos.
Nacido en San Juan de Pasto el 9 de julio de 1948, este ingeniero sanitario graduado en la Universidad del Valle dio un giro determinante a su vida al vincularse al M-19 a finales de los años setenta.
Escaló rápidamente hasta convertirse en el segundo al mando de la guerrilla. Su vocación negociadora sobresalió tempranamente al integrar la mesa de diálogos con el gobierno de Belisario Betancur entre 1984 y 1985.
Fue en mayo de ese último año cuando sobrevivió milagrosamente a un atroz atentado con granada en una cafetería de Cali, un ataque brutal que le costó la amputación de la pierna izquierda y secuelas permanentes en el habla, pero que jamás frenó su convicción pacífica.
Lejos de perpetuar la confrontación armada, encabezó la histórica firma del acuerdo de paz con el Estado colombiano el 9 de marzo de 1990 en la Casa de Nariño junto al presidente Virgilio Barco y el comandante Carlos Pizarro Leongómez.
El pacto permitió el desarme definitivo del grupo insurgente y la creación de la Alianza Democrática M-19. Tras el estrepitoso asesinato de Pizarro en plena contienda electoral, Navarro Wolff tomó las banderas de la candidatura presidencial, logrando un destacado tercer lugar en las urnas que reconfiguró el mapa político del país.
Designado inicialmente ministro de Salud por el mandatario César Gaviria, renunció para liderar la lista a la Asamblea Nacional Constituyente encargada de derogar la carta de 1886.
Su consagración política llegó al asumir la presidencia tripartita de ese cuerpo colegiado junto a los dirigentes Álvaro Gómez Hurtado y Horacio Serpa Uribe. Los tres firmaron y promulgaron la Constitución Política del 4 de julio de 1991, dotando a la nación de un marco moderno fundamentado en los derechos humanos, la descentralización regional y la tutela judicial.
Su prolífica vocación de servicio público se extendió durante décadas a través de múltiples cargos de elección popular e institucional. Se desempeñó como alcalde de Pasto entre 1995 y 1997 con una votación récord, representante a la Cámara por Bogotá, senador de la República en dos periodos (2002-2006 y 2014-2018) y gobernador de Nariño entre 2008 y 2012, caracterizándose por la transparencia y el presupuesto participativo.
En 2012 ocupó la Secretaría de Gobierno de Bogotá bajo la administración de Gustavo Petro. Militó activamente en formaciones como Vía Alterna, el Polo Democrático y la Alianza Verde, destacando siempre por su firme impulso a la implementación de los acuerdos de paz y la lucha frontal contra la corrupción.
“A nuestro querido Antonio, el Hombre de la Paz, lo llevaremos siempre en lo profundo de nuestros corazones”, expresó su familia en la despedida final emitida este domingo.

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