Las calles de Frankfurt se convirtieron anoche en el escenario de una batalla campal cuando grupos de alborotadores reventaron las movilizaciones juveniles contra la carestía y saquearon varios comercios del centro financiero alemán.
La rabia acumulada por el encarecimiento de la vida, la precariedad educativa y los recortes presupuestarios desbordó los cauces pacíficos convocados por colectivos como Gen Z regelt, degenerando en una espiral de disturbios que se replicó con idéntica crudeza en Berlín, Colonia y Hamburgo, mientras una marea de protestas juveniles sacude simultáneamente a media Europa.
El estallido en Alemania cogió tracción a primera hora del sábado con marchas masivas que congregaron a miles de manifestantes bajo consignas contra el servicio militar obligatorio y la asfixia económica.
Sin embargo, al caer la noche, la protesta de Fráncfort mutó en caos. Unos cien extremistas de izquierda infiltrados reventaron el perímetro de seguridad, destrozando escaparates de tiendas de ropa y asaltando incluso una armería de donde se sustrajeron armas de fuego que la policía logró recuperar tras arrestar a un sospechoso.
La principal arteria comercial amaneció cercada por cordones policiales y botes humeantes tras el lanzamiento de cócteles molotov y adoquines contra los servicios de emergencia.
Las fuerzas de seguridad respondieron con cañones de agua y despliegues especiales en las principales urbes del país. En Berlín, los enfrentamientos nocturnos dejaron 27 agentes heridos y 56 detenciones temporales, mientras que en Hamburgo grupos encapuchados prendieron fuego a barricadas y lanzaron fuegos artificiales, elevando a 120 los arrestados según los registros de la emisora NDR.
En Colonia, la estación central fue epicentro de agresiones directas contra la policía con botellas y bicicletas. Las autoridades alemanas condenaron la infiltración extremista que empañó las reivindicaciones legítimas de una generación hastiada.
El ministro del Interior alemán, Alexander Dobrindt, exigió castigos severos para los saqueadores, advirtiendo contra la importación de un clima insurreccional similar al registrado al otro lado del Rin.
Francia volvió a protestar
Las comparaciones con Francia no son casuales. El mismo sábado, más de 320.000 personas volvieron a tomar las calles francesas por tercer fin de semana consecutivo convocadas por los Chalecos Amarillos, dejando un balance de más de 770 detenidos y un agente herido grave tras el impacto de un cóctel molotov que la fiscalía ya investiga como intento de asesinato.
El malestar transita sin pasaportes por todo el continente. Desde Bélgica, Irlanda y España hasta Portugal, donde la policía desalojó un campamento contra la burbuja del alquiler, pasando por Italia, Grecia, Serbia y Albania, los jóvenes europeos protagonizan una rebelión transversal contra el colapso del estado de bienestar. Las demandas locales confluyen en una misma urgencia habitacional, laboral y educativa.
“Lo que más nos importa es un mejor apoyo para los sistemas de salud y educación; nos oponemos al servicio militar obligatorio y estamos a favor de una distribución más equitativa de la carga”, defendió Lina Friedrich, portavoz del movimiento Gen Z regelt.
TE LO RECOMENDAMOS:







