Una jornada marcada por el colorido y la música en el tradicional Carnaval de Notting Hill, en Londres, se vio empañada por un trágico suceso. Un joven de unos 20 años falleció tras caer a un canal y ahogarse después de emprender una huida a pie de las autoridades policiales que intentaban detenerlo en las inmediaciones del evento festivo.
Los hechos se desencadenaron sobre las 15:19 horas, cuando agentes de servicio trataron de interceptar al individuo en la zona de Harrow Road cuando este se aproximaba al festival. Al eludir el control policial, se inició una persecución que culminó cuando el joven cayó al agua en el canal próximo a Kensal Road, cerca de Meanwhile Gardens.
Tanto los agentes como varios transeúntes se adentraron en el agua para rescatarlo de inmediato y aplicarle maniobras de reanimación cardiopulmonar hasta la llegada de los servicios de emergencia sanitarios.
El afectado fue trasladado de urgencia en una ambulancia a un centro hospitalario del centro de Londres, donde lamentablemente se certificó su fallecimiento poco antes de las 16:43 horas. La comandante Claire Smart, responsable del operativo de seguridad del evento, expresó sus condolencias a los allegados del fallecido y confirmó que, al haberse producido el deceso tras un contacto directo con las fuerzas del orden, el caso ha sido remitido formalmente a la Oficina Independiente de Conducta Policial para esclarecer con total transparencia las circunstancias de lo ocurrido.
Un operativo con alta tecnología y menor violencia grave
Este trágico incidente contrastó con el balance general del dispositivo de seguridad desplegado por la Policía Metropolitana, que calificó el desarrollo del festival como un evento transcurrido sin incidentes graves generalizados.
Con más de 7.000 agentes movilizados, el operativo se apoyó en herramientas avanzadas como el reconocimiento facial en tiempo real, tecnología que facilitó la detención de decenas de personas requeridas por la justicia y el control de infractores con medidas cautelares.
En total, las autoridades contabilizaron unos 560 arrestos a lo largo de los dos días de celebración, abarcando infracciones por posesión de estupefacientes, armas blancas y agresiones menores. La Policía Metropolitana destacó que los niveles de violencia grave se redujeron de manera notable en comparación con ediciones anteriores, fruto de una estrategia de vigilancia proactiva orientada a neutralizar los riesgos sin alterar el normal disfrute de la gran mayoría de los asistentes.
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