Una investigación de la BBC revela que Twana Jamal, apodado “el padrino” de los campos de migrantes franceses, vive en Leicestershire mientras trabaja ilegalmente y tramita su solicitud de refugio.
Un nuevo cuestionamiento recae sobre el sistema de control fronterizo británico. La BBC ha destapado la presencia en el Reino Unido de Twana Jamal, un traficante de personas que fue condenado en 2016 por las autoridades francesas, quienes lo señalaron en su momento como uno de los contrabandistas de migrantes más exitosos y peligrosos de la última década.
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Un historial criminal de alto impacto
Jamal, de origen kurdo-iraquí, fue sentenciado a cinco años de prisión en Francia tras demostrarse su liderazgo en redes de tráfico humano. Según informes de la fiscalía francesa, el hoy solicitante de asilo llegó a recaudar hasta 100.000 libras esterlinas semanales gestionando el cruce ilegal de migrantes a través del Canal de la Mancha, principalmente mediante el uso de camiones de carga.
Vinculado a los denominados “Ranya Boys”, una de las bandas kurdas más influyentes en el tráfico transfronterizo durante los últimos 15 años, Jamal operaba desde el campamento de Grand Synthe, cerca de Dunkerque, cobrando tarifas de hasta 5.000 libras por persona. En el ámbito criminal, era conocido bajo el alias de “Pasha”, un término que denota alto rango en su estructura de poder.
El vacío en los controles fronterizos
La localización de Jamal en el pueblo de Blaby, Leicestershire, ha encendido las alarmas. La investigación permitió observar al sujeto trabajando de manera ilegal, conduciendo vehículos sin licencia y presuntamente operando bajo identidades falsas.
El caso de Jamal es solo la punta del iceberg. Según el reporte, se han detectado más de 20 traficantes de personas que han logrado ingresar al territorio británico, muchos de ellos utilizando nombres falsos para eludir procesos de asilo y esconder antecedentes penales internacionales.
Funcionarios de inmigración han admitido, bajo condición de anonimato, que la salida del Reino Unido de la Unión Europea ha dificultado significativamente el intercambio de información criminal, complicando la verificación de antecedentes de solicitantes provenientes de terceros países.
Un patrón de impunidad
Aunque Jamal alegó ante los tribunales franceses que se trataba de un error de identidad, fue condenado y se ordenó su deportación al Kurdistán iraquí tras cumplir su pena. Sin embargo, su presencia en Inglaterra demuestra fallas críticas en los filtros de seguridad del sistema de asilo.
Esta revelación forma parte de una serie de investigaciones de la BBC que también derivaron en la captura de otro traficante de alto perfil, Kardo Jaf, cuya historia es analizada en el podcast de BBC Radio 4, To Catch A King.
El caso de Jamal reafirma la urgente necesidad de mayor cooperación internacional para identificar a criminales que utilizan las crisis migratorias como fachada para evadir la justicia.







