
Desde este año, la Unión Europea con naciones como Francia y Reino Unido inician la implementación de cambios profundos en sus políticas migratorias. La introducción de sistemas de control digital, la expansión del espacio Schengen y reformas en los procesos de asilo, permisos de trabajo y residencias marcan una nueva era que impacta tanto a migrantes como a viajeros internacionales. En este artículo analizamos las transformaciones, motivaciones, beneficios y desafíos, que conllevan todos los cambios y cómo actuar según el caso.
Desde que inició este 2025, Europa experimenta una serie de reformas en sus políticas migratorias que reflejan la necesidad de equilibrar seguridad, economía y cohesión social en un contexto global cambiante. La Unión Europea, Francia y Reino Unido, entre otros países en diferentes latitudes, están implementando medidas que modificarán significativamente, la movilidad internacional, afectando tanto a quienes desean ingresar como a quienes ya viven en sus territorios.
Uno de los cambios más relevantes en la política migratoria europea ha sido la implementación del Sistema Europeo de Información y Autorización de Viajes (ETIAS). Este sistema, en vigor desde precisamente, el primer trimestre del año, exige a los ciudadanos de países exentos de visado solicitar una autorización previa y en línea, antes de ingresar al espacio Schengen. Aunque no es un visado en sí, ETIAS representa un filtro preventivo que permite identificar potenciales riesgos de seguridad antes de que el viajero llegue a Europa.
Junto a ETIAS, se introduce el Sistema de Entradas y Salidas (EES), que reemplaza los métodos manuales de control de pasaportes con un sistema electrónico que registra información biométrica y datos de entrada y salida de los viajeros. Este sistema permite un monitoreo más preciso de la duración de las estancias, ayuda a detectar inmigración irregular y refuerza la seguridad en las fronteras.

Expansión del espacio Schengen y el Pacto de la UE
Desde enero pasado, Bulgaria y Rumanía se integran plenamente al espacio Schengen, eliminando los controles fronterizos internos con los demás países miembros. Este paso representa una expansión significativa que facilitará la movilidad, impulsará el turismo y promoverá el comercio en la región. Para los viajeros, significa una experiencia más fluida al desplazarse entre estos países y el resto de Europa, fomentando la integración económica y social. Por su parte, la Unión Europea ha adoptado un Pacto sobre Migración y Asilo que busca distribuir de manera más equitativa las responsabilidades entre los Estados miembros. Este acuerdo incluye mecanismos de reparto de solicitantes de asilo, procedimientos más eficientes en los centros de procesamiento y medidas para fortalecer las políticas de retorno para quienes tengan solicitudes denegadas. Además, se contempla la creación de centros especializados para deportaciones, con el objetivo de acelerar los procesos y reducir los flujos migratorios irregulares.

Endurecimiento selectivo en algunos países
Mientras que la política europea busca un equilibrio, algunos países como Alemania han optado por endurecer sus políticas migratorias. La creciente influencia de partidos de extrema derecha y la presión social han llevado a restricciones adicionales, especialmente en la entrada y residencia de inmigrantes. Estas medidas buscan abordar preocupaciones relacionadas con la seguridad, la presión en los recursos públicos y la integración social, aunque también generan debates sobre derechos humanos y discriminación.
Volviendo a la situación en el plano de países de correlación como Francia y UK, para los turistas y trabajadores internacionales, los cambios en las políticas migratorias significan una mayor planificación. La obligatoriedad del ETIAS añade un paso adicional en la preparación del viaje, que debe realizarse con antelación para evitar retrasos. La monitorización más precisa de las estancias con el EES exige que los viajeros respeten los límites de tiempo, ya que las infracciones podrían acarrear sanciones o restricciones futuras.
Ahora bien, para los migrantes que buscan establecerse en Europa para motivos laborales, educativos o de protección enfrentan procesos más estructurados y, en algunos casos, más estrictos. La reforma en Francia, por ejemplo, promueve vías específicas para profesionales calificados, aunque requiere cumplir con requisitos como dominio del francés y participación en programas de integración. La tendencia general apunta a facilitar la llegada de talento altamente cualificado, en línea con las necesidades de los mercados laborales europeos.

Francia: una migración en plena transformación
Francia es por tradición un destino emblemático para migrantes europeos, y atraviesa una transformación demográfica sin precedentes lo cual obliga al país a controlar la llegada de extranjeros con intensión de permanencia.
Datos del INSEE muestran que, en 2023, la proporción de inmigrantes africanos en el país supera ya a los europeos en número, representando cerca del 47.7 % de los inmigrantes totales. Este fenómeno refleja cambios globales y nacionales: un aumento en la migración desde países del Magreb y África subsahariana, acompañado de un incremento en inmigrantes con alto nivel educativo.
En décadas anteriores, la mayoría de los inmigrantes en Francia provenían de países europeos como Polonia, Italia y España. Sin embargo, en 2023, la tendencia se invierte: los migrantes africanos, particularmente de Marruecos, Argelia y Túnez, llegan con perfiles profesionales y universitarios. Marruecos, en particular, lidera en permisos de estudio, con más de 12000 permisos emitidos en ese año, evidenciando un interés creciente en educación superior y formación profesional.
Francia prepara una reforma migratoria que busca responder a estas nuevas realidades. Encabezada por elministro del Interior Gérald Darmanin, la ley de 2025 incluye:
- Vías específicas para profesionales calificados, especialmente en sectores con déficit, como salud, construcción y tecnología.
- Refuerzo en controles y deportaciones para quienes incumplan requisitos o permanezcan irregularmente en el país.
- Programas de integración que incluyen cursos obligatorios de francés y educación cívica.
- Protección de solicitantes de asilo, con procedimientos más ágiles y humanitario.
Este marco busca atraer talento, facilitar la integración y, al mismo tiempo, mantener controles estrictos. La llegada de inmigrantes altamente calificados puede potenciar sectores económicos clave, pero también genera debates políticos y sociales sobre la igualdad, derechos y seguridad.
Francia impulsa además una política migratoria que se alinea con las propuestas del Pacto Europeo sobre Migración y Asilo, previsto para 2026. La tendencia hacia la llegada de profesionales altamente calificados, combinada con un control más riguroso, refleja una estrategia integral para afrontar los desafíos demográficos y económicos del país.

Recomendaciones para viajeros y migrantes en 2025
– Mantenerse informados a través de fuentes oficiales como el Ministerio del Interior francés, INSEE y la diplomacia francesa.
– Completar con anticipación trámites como ETIAS, para evitar retrasos.
– Respetar límites de estancia y cumplir con requisitos de permisos y cursos de integración.
– Buscar asesoramiento profesional en migración para entender requisitos específicos y facilitar procesos.
Reino Unido: ajustando su política post-Brexit
Aunque ya no forma parte de la Unión Europea, Reino Unido ha ajustado sus políticas migratorias en 2025 para gestionar mejor los flujos de entrada. La implementación de un sistema de puntos similar al de Australia o Canadá busca priorizar a los inmigrantes calificados, permitiendo una mayor selección según habilidades, experiencia y necesidades del mercado laboral. La tendencia apunta a un control más estricto de las entradas, con énfasis en atraer talento global para afrontar el envejecimiento poblacional y la escasez de mano de obra.
Las reformas migratorias en Europa, Francia y Reino Unido en 2025 marcan un punto de inflexión en la historia de la movilidad internacional. La digitalización de controles, la expansión del espacio Schengen y las nuevas leyes de migración buscan equilibrar seguridad, competitividad y derechos humanos.
Sin duda, estos cambios generarán oportunidades y desafíos, especialmente para los inmigrantes altamente calificados y los países receptores. La evolución de estas políticas será clave para definir la Europa del siglo XXI, con un escenario en el que la movilidad y la integración serán los grandes ejes de la agenda.

