Reino Unido y Francia afrontarán una nueva ola de calor con récord europeo

Persona refrescándose con agua en medio de una intensa ola de calor en Europa Persona refrescándose con agua en medio de una intensa ola de calor en Europa
Las sucesivas olas de calor y la sequía prolongada mantienen en alerta máxima a varios países de Europa Occidental.

Europa Occidental encara un episodio crítico en un verano marcado por la severidad climática. El Reino Unido y Francia se preparan activamente para recibir la quinta ola de calor de la temporada, un fenómeno que se enmarca en un prolongado periodo de temperaturas extremas que no ha dado tregua desde el pasado mes de mayo. Las autoridades sanitarias y meteorológicas han encendido todas las alarmas ante un escenario agravado por la sequía y los incendios forestales.

En territorio francés, la agencia nacional Météo-France ha advertido que los termómetros rozarán los 40 grados Celsius (104 grados Fahrenheit) en las regiones del sureste. Por su parte, el gobierno británico activó una alerta sanitaria por calor de nivel ámbar para gran parte de Inglaterra, con previsiones de que los registros alcancen los 36 grados Celsius (96,8 grados Fahrenheit).

Un verano sin precedentes y estadísticas alarmantes

El impacto acumulado de este calor extremo ha provocado estragos generalizados en el continente, contribuyendo a incendios forestales históricos, escasez hídrica y miles de muertes asociadas a las altas temperaturas.

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En Francia, el mes de junio dejó un saldo trágico con al menos 5.700 fallecimientos más de lo habitual, impulsados por un hito histórico registrado el 23 de junio, catalogado como el día más caluroso jamás documentado en el país, con picos de hasta 44,3 grados Celsius (111,7 Fahrenheit) en el suroeste. Adicionalmente, las olas de calor de julio desataron un devastador incendio forestal en el suroeste que obligó a evacuar a unas 220.000 personas, constituyendo uno de los mayores operativos de este tipo desde la Segunda Guerra Mundial.

El panorama en las islas británicas no es menos desalentador. Inglaterra y Gales vivieron su julio más seco desde que existen registros en 1836, con diecinueve condados que no recibieron ni una sola gota de lluvia durante todo el mes. Esta sequía extrema ha sumido a la mitad de Inglaterra y a todo Gales en una situación crítica, afectando a los servicios de salud debido al incremento de la mortalidad entre personas mayores y vulnerables.

Sequía, incendios y el factor global

Mientras tanto, en la península ibérica, los servicios de emergencia combaten con intensidad varios focos de incendios forestales, destacando los siniestros declarados en Tírig (Valencia) y en la región sureña de Huelva, los cuales han calcinado kilómetros cuadrados de superficie y movilizado a cientos de efectivos y medios aéreos.

Según los expertos del Centro Europeo de Pronósticos Meteorológicos a Medio Plazo, los persistentes sistemas de alta presión han atrapado el calor sobre Europa Occidental. Samantha Burgess, responsable estratégica de clima de la institución, señaló que la sequía de los suelos impide el enfriamiento natural, propiciando que el calor y la sequía se refuercen mutuamente en un claro ejemplo de la intensificación provocada por el cambio climático.

A escala global, las estadísticas de la agencia climática Copernicus sitúan a 2026 como el tercer año más caluroso hasta la fecha, por detrás de 2024 y 2025. Sin embargo, científicos advierten que la combinación del calentamiento global antropogénico y un potente fenómeno de El Niño incrementa la probabilidad de que 2026 corone el registro histórico al finalizar el año.

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