La polémica en torno al sistema penitenciario británico da un nuevo giro. El Ejecutivo ha confirmado este martes que los asesinos del agente de policía Andrew Harper no se beneficiarán del programa de excarcelación anticipada diseñado para descongestionar las cárceles del país.
Aunque la solución definitiva no se detallará por completo hasta el próximo mes de septiembre, la noticia ha supuesto un alivio para quienes exigían justicia estricta en este emblemático caso.
Una solución pendiente de presentación parlamentaria
Las alarmas saltaron a principios de verano cuando trascendió que Jessie Cole y Albert Bowers podrían quedar en libertad de forma prematura gracias a las medidas excepcionales del Gobierno para frenar la saturación carcelaria. Ante la indignación generada, la clase política movió ficha rápidamente.
La secretaria de Vivienda, Angela Rayner, despejó las dudas en una reciente intervención en LBC. Al ser cuestionada directamente por el conocido presentador Nick Ferrari sobre si la medida de bloqueo incluiría a los asesinos de agentes de policía, Rayner respondió de forma tajante: «Sí».
Del mismo modo, la ministra Sally Jameson reiteró su confianza en que el secretario de Justicia hallará el mecanismo legal oportuno para impedir que los criminales abandonen la prisión antes de cumplir el tiempo estipulado.
Por su parte, Downing Street ya había advertido de la complejidad técnica de la situación. Un portavoz oficial señaló que el homicidio involuntario de un trabajador de los servicios de emergencia no constituye un delito aislado que permita exclusiones sencillas sin alterar el marco general de la ley.
No obstante, el Ministerio de Justicia ha estado investigando vías legales muy específicas para evitar el indulto encubierto de Cole y Bowers sin comprometer el funcionamiento del resto del sistema.
El trágico caso del agente Andrew Harper
Los hechos se remontan a 2019 en una carretera rural de Sulhamstead, en el condado de Berkshire. El agente Andrew Harper, que llevaba apenas un mes casado con su esposa Lissie, respondió a un aviso por el robo de una motocicleta todoterreno.
En trágicas circunstancias, el policía quedó atrapado en la correa de arrastre sujeta a la parte trasera de un vehículo conducido por Henry Long, y en el que Cole y Bowers viajaban como pasajeros.
El brutal desenlace conmocionó a la opinión pública británica. En el posterior proceso judicial, Long, Cole y Bowers fueron declarados culpables de homicidio involuntario.
Sin embargo, mientras que Henry Long fue condenado a una pena que le impide optar a la libertad condicional bajo los mismos parámetros, la posible excarcelación de sus cómplices abrió un profundo debate sobre los límites de las reformas penitenciarias.
Con el Parlamento actualmente en su receso estival, la incógnita sobre el mecanismo exacto que mantendrá tras las rejas a los asesinos de Andrew Harper se resolverá a la vuelta de las vacaciones.
El secretario de Justicia comparecerá en septiembre ante la Cámara para desgranar los planes definitivos de un Ejecutivo decidido a trazar una línea roja con los delincuentes más peligrosos.
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