París recibió al papa León XIV con honores militares y un despliegue de 15.000 efectivos. Hacía 18 años que un pontífice no realizaba una visita oficial a suelo francés. El obispo de Roma, de 71 años y nacionalidad estadounidense-peruana, aterrizó este viernes para iniciar una gira de cuatro días por París, Lourdes y Metz que costará 27 millones de euros.
No se guardó nada. Desde el Palacio del Elíseo, ante el presidente Emmanuel Macron y la cúpula diplomática, lanzó una dura advertencia sobre el rumbo de la tecnología: el riesgo real de “perder nuestra humanidad en medio del ‘paraíso de las máquinas'”.
Frenar el dominio de la tecnología y los atajos éticos
El discurso papal tocó la fibra sensible del debate ético global. León XIV instó a “formar las mentes en un discernimiento ético capaz de distinguir lo que es moralmente bueno”, recordando los principios de Magnifica Humanitas, su primera encíclica dedicada íntegramente a la inteligencia artificial en mayo. Macron recogió el guante.
El mandatario francés abogó por crear una “organización internacional” para evitar que los algoritmos más potentes queden en manos de unos pocos. “La inteligencia artificial debe ser un servidor y no un amo”, enfatizó el presidente.
El pontífice cargó también contra lo que calificó como “derivas” científicas desprovistas de conciencia. Frente a un país que inscribió el aborto en su Constitución y aprobó la eutanasia en julio, León XIV tildó el suicidio asistido de “oferta de muerte programada” y rechazó tajantemente la gestación subrogada, las manipulaciones genéticas y la compra de órganos. En materia geopolítica, desmanteló la doctrina de la disuasión nuclear por “equivocada”, recordando que la paz no surge del equilibrio de fuerza.
La réplica a Washington a diez mil metros de altura
La marejada política comenzó antes de tocar tierra. Durante el vuelo hacia la capital francesa, León XIV respondió a las preguntas de los periodistas a bordo sobre la decisión de Donald Trump de vetar el acceso de medios como CNN, MS NOW y Politico a la Casa Blanca. Aunque la justicia estadounidense suspendió temporalmente el veto el jueves, el choque entre el presidente republicano y la prensa mantiene la tensión en Washington.
“Me alegra mucho que aquí sean todos bienvenidos”, contestó con ironía el pontífice al periodista de la CNN. Acto seguido, remarcó que resulta indispensable contar con una cobertura mediática libre “en todas partes, para todos”. El comentario se suma a una lista de roces previos entre el Vaticano y la Administración Trump a cuenta de la política migratoria y el conflicto en Irán.
Baño de masas y un estadio repleto
La agenda parisina combina diplomacia de alto nivel y cercanía popular. Tras su paso por la Unesco, León XIV saludará a miles de fieles a bordo del papamóvil a lo largo de 2,5 kilómetros por el centro de París en dirección a Notre-Dame. La primera jornada culminará con una vigilia masiva en el Estadio de Francia ante 80.000 jóvenes de entre 17 y 35 años.
El recorrido continuará el fin de semana en Lourdes, donde el Papa sostendrá un encuentro privado con víctimas de abusos sexuales en el seno de la Iglesia, para finalizar el domingo en Metz con una alocución sobre el futuro de la Unión Europea. La gira tiene lugar a solo siete meses de unas elecciones presidenciales francesas encabezadas por la extrema derecha en las encuestas.
A medida que el papamóvil avance por las calles de París, la gran incógnita del viaje seguirá resonando en los despachos del Elíseo: ¿hasta qué punto los líderes políticos están dispuestos a poner frenos éticos al avance de las máquinas antes de que el control se vuelva irreversible?
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