El coste del gasóleo en las estaciones de servicio británicas rompe todas las marcas anteriores y escala hasta los 199,18 peniques por litro. El choque bélico que enfrenta a Estados Unidos e Israel con Irán asfixia las rutas del crudo, dispara la gasolina a 174,13 peniques y amenaza con trasladar una ola inflacionaria inmediata a toda la cadena logística del país.
Golpe seco al bolsillo de los británicos. Llenar el depósito de un vehículo familiar término medio roza ya las 110 libras (unos 128 euros). La cifra supone un sobrecoste directo de 31 libras en comparación con los valores registrados antes de que estallaran las hostilidades abiertas entre Estados Unidos, Israel e Irán el pasado 28 de febrero.
La escalada no da tregua. Según las últimas mediciones de la organización automovilística RAC, el precio medio del diésel en los surtidores de Reino Unido alcanzó un máximo histórico de 199,18 peniques (2,32 euros) por litro. El registro pulveriza la marca precedente de 199,09 peniques anotada en junio de 2022, en pleno azote energético tras la invasión rusa de Ucrania.
Desde el inicio de las acciones bélicas en Oriente Medio, el gasóleo acumula un encarecimiento de 59 peniques por litro, lo que representa una subida cercana al 40%. La gasolina tampoco escapa a esta espiral ascendente y se posiciona en una media de 174,13 peniques (2,03 euros) por litro.
Asfixia al transporte y réplicas en la cesta de la compra
El impacto de este pico tarifario trasciende al conductor privado. Simon Williams, responsable de Políticas Públicas del RAC, advirtió de forma tajante que este encarecimiento “repercutirá no solo en los conductores, sino también en el transporte de mercancías y en los servicios que dependen de camiones y furgonetas”.
La preocupación radica en la condición estructural del diésel dentro del tejido económico británico, al consolidarse como la energía motriz del transporte pesado, el sector pesquero, la logística alimentaria y la maquinaria agrícola.
Los carburantes se mantienen como uno de los motores principales de la inflación en suelo británico. El índice inflacionario de agosto marcó el registro más alto de los últimos cinco meses, acentuando la presión sobre una población castigada por una prolongada crisis del coste de la vida.
El margen de maniobra de las estaciones de servicio es inexistente sin un giro en los mercados internacionales. “Solo una caída prolongada de las cotizaciones del crudo, durante varias semanas y no unos pocos días, permitirá abaratar los precios en los surtidores”, remarcó Williams. Desde el RAC instan al Gobierno a tomar cartas en el asunto mediante alivios fiscales directos: «El Ejecutivo podría adoptar medidas para aliviar la presión sobre los conductores rebajando aún más los impuestos sobre los carburantes o reduciendo el IVA».
Estrangulamiento de la oferta e incertidumbre geopolítica
El barril de crudo Brent, valor de referencia en los mercados europeos, superó los 108 dólares en el mercado de futuros de Londres, anotando un repunte del 3,8% respecto a la jornada previa.
Las presiones sobre el suministro no proceden en exclusiva del Golfo Pérsico. Las exportaciones rusas de gasóleo han caído de forma severa tras los continuos ataques ucranianos con drones contra refinerías estratégicas en territorio ruso.
La tensión sobre los inventarios globales sumó un nuevo factor de riesgo desde Washington. El presidente estadounidense, Donald Trump, respaldó públicamente la posibilidad de restringir o prohibir las exportaciones de diésel desde Estados Unidos para congelar los precios en el mercado interno norteamericano.
La sola mención de esta hipótesis sacudió las mesas de negociación la semana pasada, obligando a los países importadores a proyectar compras de emergencia en otros mercados.
Reino Unido afronta este escenario con una vulnerabilidad estructural en su capacidad de refino. El país depende de las importaciones exteriores para cubrir cerca del 55% del diésel que consume. Aunque las instalaciones británicas producen un superávit de gasolina, la brecha de gasóleo es considerable.
La infraestructura nacional cuenta con cuatro refinerías operativas que suman una capacidad de procesamiento de un millón de barriles diarios. La cifra contrasta con los 1,27 millones de barriles al día que procesaban seis plantas en 2024, antes de que dos complejos echaran el cierre definitivo el pasado año.
Según datos oficiales extraídos del informe Digest of UK Energy Statistics, las compras de gasóleo en el extranjero supusieron casi el 40% del volumen total de importaciones de derivados del petróleo en 2025. De esa cuota, el 31% procedió de envíos directos desde Estados Unidos, un canal de aprovisionamiento que hoy permanece bajo la amenaza de cierre cautelar por parte de la administración Trump.
Posición británica frente al mapa europeo
Pese a la vertiginosa escalada registrada en los surtidores locales, las tarifas del diésel en Reino Unido continúan por debajo de los picos alcanzados en varias potencias del continente. Cifras del RAC actualizadas al 21 de septiembre ubican al mercado británico empatado con Italia en el séptimo puesto de los precios más elevados entre 15 naciones europeas analizadas. Por encima se sitúan Países Bajos, Dinamarca, Finlandia, Alemania, Bélgica y Francia.
La reducción de la capacidad global de refinado, sumada al bloqueo cautelar de rutas fluviales y marítimas clave, presagia semanas de fuerte volatilidad. Sin signos de desescalada militar en Oriente Medio ni garantías sobre las exportaciones atlánticas, los analistas del sector evitan fijar un techo para el precio final al consumo en el mercado británico.
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