
El gobierno del Reino Unido ha anunciado un nuevo plan que ofrece hasta £3.000 a los solicitantes de asilo cuyas solicitudes hayan sido rechazadas para mudarse voluntariamente a Ruanda.
Este plan, reportado por primera vez por The Times, surge como una variación de los programas de retorno voluntario existentes, destinados a aquellos que no pueden regresar a sus países de origen por diversas razones.
Kevin Hollinrake, ministro de Negocios, defiende esta iniciativa como un uso prudente de los fondos públicos, argumentando que mantener a personas sin mérito en el país es un gasto considerablemente mayor.
Aunque algunos críticos han cuestionado la efectividad y ética de este enfoque, el gobierno busca abordar la problemática de la inmigración ilegal y las solicitudes de asilo rechazadas de manera más proactiva y económica.
Además, este movimiento se produce en un contexto de creciente escrutinio sobre las políticas migratorias y de asilo del Reino Unido.
