Rishi Sunak, a enmendar errores de Liz Truss

A enmendar la plana”, ese parece ser el objetivo del nuevo primer ministro británico, Rishi Sunak, quien tendrá la tarea de corregir los errores de su predecesora Liz Truss, con un gabinete amplio en un intento por calmar los mercados y presentar un presupuesto el próximo 17 de noviembre que revierta la situación grave situación económica del Reino Unido.

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De un carácter pausado, pero firme, Sunak, de 42 años, se convirtió el pasado martes en el primer ministro más joven, hijo de inmigrante indio, de religión hindú, y el tercer gobernante en tres meses, hitos históricos de la política británica.

La figura de Sunak trata de calmar la tormenta causada por Truss en el mercado cambiario y de bonos del estado desde el pasado 23 de septiembre con su minipresupuesto.

Tras recibir el mandato de manos del rey Carlos III, en una rápida ceremonia en el Palacio de Buckingham, el nuevo primer ministro británico pronunció su primer discurso a la nación con la promesa de «arreglar» los «errores» cometidos por Liz Truss, al admitir que no estaba equivocada al apuntar a un mayor crecimiento económico. Pero argumentó que «se cometieron algunos errores» y «he sido elegido líder de mi partido y su primer ministro en parte para corregirlos».

En ese discurso que será recordado como el de la revancha, Sunak dijo que no está «aterrorizado» por los desafíos que enfrenta el Reino Unido, pero RISHI SUNAK, a enmendar errores de Liz Truss advirtió que habrá «decisiones difíciles por venir». El discurso de esta semana marcó lo que será la agenda del nuevo primer ministro, quien prometió que unirá a su país, “no con palabras, sino con acciones.

Trabajaré día tras día para cumplir con ustedes». Aseguró que “juntos podemos lograr cosas increíbles. Crearemos un futuro digno de los sacrificios que tantos han hecho y llenaremos el mañana y todos los días posteriores con esperanza».

Esas palabras resonaron positivamente en un Reino Unido, que tuvo sus últimas dos semanas cargada por revuelo en el panorama político británico desatado por la dramática renuncia de la primera ministra, la conservadora Liz Truss, quien anunció su dimisión, apenas seis semanas después de llegar al poder, acorralada por las propias filas de su partido, abriendo la caja de pandora de elegir a un nuevo líder la próxima semana.

«Dada la situación, no puedo cumplir con el mandato para la que fui elegida por el Partido Conservador», dijo Truss, de 47 años, quien se convirtió en la jefe del gobierno británico que pasó menos tiempo al mando del ejecutivo.

En cuestión de horas, se armó el nuevo proceso de votación interna para los conservadores, que no tuvo que ir a votación, luego de que Rishi Sunak quedara solo en la contienda, tras la retirada de Boris Johnson, quien no logró los respaldos suficientes para volver al 10 de Downing Street.

Ese proceso electoral podría haber profundizado la grave crisis económica y con una inflación del 10,1% en septiembre, la más alta en 40 años. En un giro de la suerte o de la política británica, Sunak, de 42 años, ex jefe de finanzas de Johnson, y quien orquestó la salida del poder de Johnson en julio pasado, y perdió en la contienda de inicios de septiembre frente a Liz Truss, logró su revancha al ascender al máximo cargo político como líder conservador y primer ministro, según algunos analistas.

Con Sunak, suman tres primeros ministros en menos de 50 días y cinco años desde que el partido Conservador arrancó el poder a los laboristas. Este escenario de contienda interna conservadora, casi improbable hasta ahora, se desencadenó ante la renuncia de Truss, acorralada por sus propios copartidarios de la tolda oficialista conservadora, en lo que algunos analistas dieron en llamar un ‘golpe de estado muy a la inglesa’.

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La misma cúpula del partido Conservador que le dio el triunfo el pasado 6 de septiembre, le pasó factura a la primera ministra, sumida en un torbellino político y económico, por tratar de imponer un programa económico, que puso a su país al borde del colapso, con una devaluación de la libra esterlina sin precedente frente al dólar y la caída en picada de los bonos de pensiones de millones de británicos.

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