¿Sostienen los inmigrantes el estado del bienestar en Suecia?

Persona revisando documentos y calculando datos financieros en una biblioteca o despacho Persona revisando documentos y calculando datos financieros en una biblioteca o despacho
Los informes económicos suecos diferencian entre la contribución laboral de los migrantes y su saldo fiscal en las cuentas públicas.

El debate sobre la llegada de extranjeros a Suecia suele chocar con dos posturas muy encontradas. Por un lado, se defiende que su presencia es vital para mantener a flote sectores esenciales como la salud, la atención a la dependencia y la educación preescolar.

Por otro, se argumenta que este flujo migratorio representa una carga económica para las arcas del Estado. Un estudio difundido por Dagens Nyheter, basado en el informe del SNS Konjunkturråd y en los análisis del instituto estatal Konjunkturinstitutet (KI), revela que ambas afirmaciones pueden ser ciertas al mismo tiempo, siempre y cuando se diferencie entre la aportación al mercado de trabajo y el balance fiscal neto.

El peso fundamental del empleo extranjero en los servicios sociales

Para medir la magnitud de esta aportación, los expertos analizan la participación salarial, un indicador que calcula qué porcentaje de los sueldos totales en un área específica corresponde a trabajadores nacidos fuera del país. Los datos muestran una evolución notable en las últimas dos décadas.

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En la actualidad, los trabajadores nacidos en el extranjero concentran el 31,8% de la masa salarial en el sector de cuidados y atención, el 23,1% en preescolares, el 21,7% en salud y el 16,4% en las escuelas.

Estas cifras podrían ser incluso superiores, ya que los empleados de origen extranjero suelen percibir retribuciones por hora más bajas. Además, esta tendencia se refleja en la formación académica: en la carrera de enfermería, la cuota de estudiantes extranjeros pasó del 11% al 30% en diez años, y alcanza cerca del 60% en algunos cursos municipales para adultos enfocados en el cuidado de personas y menores.

Del asilo a la primera línea del sector asistencial

Un dato relevante que arrojan las investigaciones es que una parte considerable de este personal no llegó al país mediante contratos de trabajo en origen, sino tras solicitar protección internacional o asilo.

Con los años, muchos de estos ciudadanos se han incorporado con éxito a puestos muy demandados. Como ejemplo, alrededor del 27,5% de los jóvenes que llegaron solos como menores no acompañados en 2015 trabajan hoy en día en el ámbito sociosanitario. Esto se traduce en unas 5.500 personas, una cifra muy significativa si se compara con los cerca de 2.700 graduados anuales que finalizan dichos estudios en la educación secundaria superior sueca.

Cuentas públicas: empleo no es sinónimo de equilibrio fiscal

A pesar de la relevancia de estos colectivos en los servicios públicos, los economistas advierten que la integración laboral no equivale automáticamente a un saldo fiscal positivo. Para determinar el impacto económico real, se contrasta el volumen total de impuestos aportados por un grupo con el gasto público que este mismo sector genera en prestaciones, sanidad y educación.

En este sentido, los cálculos del Konjunkturinstitutet diferencian según el motivo de llegada. Las personas que ingresaron por razones de asilo y reagrupación familiar presentan un balance deficitario estimado en unas 25.000 coronas negativas por persona y año. Los expertos señalan que el factor determinante no son las ayudas sociales, sino las menores tasas de empleo y unos ingresos salariales promedio más bajos, lo que reduce la recaudación fiscal.

Por el contrario, el grupo compuesto por el resto de la población nacida en el extranjero, donde se ubican quienes migraron por motivos estrictamente laborales, arroja un saldo favorable de aproximadamente 48.000 coronas por persona y año para el erario público.

Retos estructurales y perspectivas de futuro

Suecia afronta la paradoja de registrar altas cifras de desempleo mientras sufre una escasez crónica de personal cualificado en los servicios asistenciales. Los autores del informe del SNS recuerdan que la solución no se limita a modificar las políticas migratorias, sino que requiere atender problemas estructurales, como la brecha salarial que sufre el sector del bienestar frente a otras áreas de la economía nacional.

En definitiva, los datos indican que la inmigración en Suecia no constituye una solución mágica ni un lastre absoluto. Ambas realidades coexisten, lo que subraya la necesidad de enfocar la integración y las políticas públicas con información precisa y alejada de simplificaciones.

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