Vientos huracanados de hasta 128 km/h y precipitaciones torrenciales han sumido en el caos a gran parte del Reino Unido en el segundo día consecutivo del paso de la tormenta Boelo. El fenómeno meteorológico deja ya a unas 6.000 personas sin suministro eléctrico entre el centro y el sur de Escocia, mientras el colapso en la red de transportes se extiende por todo el territorio.
El transporte ferroviario encaja la peor parte del temporal. Las autoridades han instado a los viajeros de la línea principal de la costa oeste a evitar los desplazamientos al norte de Preston, donde la compañía Avanti se ha visto obligada a operar con un calendario bajo mínimos.
En Escocia se han impuesto severas restricciones de velocidad en todas las rutas, cancelando por completo los trayectos en el oeste y el extremo norte. La caída de árboles sobre las vías, como un ejemplar de gran tonelaje fotografiado por Network Rail cerca de Dumfries, ha generado retrasos y suspensiones masivas que afectan también a operadores como Northern, London Northwestern, West Midlands, Merseyrail y Transport for Wales.
El temporal golpea por igual las conexiones marítimas y las arterias urbanas. La naviera P&O canceló las travesías en ferri entre Cairnryan e Irlanda del Norte programadas para la mañana. En paralelo, las alertas de la Oficina Meteorológica se mantienen en nivel naranja para casi toda Escocia y el norte de Inglaterra, abarcando ciudades como Manchester, Leeds y Liverpool con ráfagas generalizadas de hasta 112 km/h. Se registran además decenas de avisos activos por riesgo de inundación en Gales y el territorio escocés.
Ante la persistencia de las rachas de viento hasta las 21:00 horas, los organismos de emergencia piden extremar las precauciones. Las autoridades recomiendan permanecer en los hogares tanto como sea posible y evitar transitar cerca de árboles o estructuras inestables.
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