El primer ministro británico, Andy Burnham, se declaró “abierto” a escuchar las peticiones para que el Reino Unido ofrezca una disculpa formal por su papel en la trata transatlántica de esclavos.
El anuncio coincide con la llegada del rey Carlos a Antigua y precede a la cumbre de jefes de gobierno de la Commonwealth (CHOGM), que se celebrará la próxima semana en el Caribe. Pese a expresar su “dolor y pesar” personal por el sufrimiento causado por un comercio que calificó de “violación brutal y bárbara”, el mandatario cerró la puerta de forma tajante a cualquier compensación financiera.
La postura de Downing Street busca abrir un “diálogo estructurado” con las naciones afectadas antes de la cita multilateral. En una tribuna publicada en The Guardian, Burnham argumentó que afrontar estas conversaciones es un acto de valentía y patriotismo para salvaguardar el futuro de la Commonwealth.
No obstante, el jefe de Gobierno defendió que los ciudadanos británicos actuales no pueden ser responsabilizados por atrocidades cometidas en otra época y bajo leyes distintas. En su lugar, el Ejecutivo propone articular medidas de apoyo alternativas centradas en la renegociación de la deuda externa, la transición hacia energías renovables, la educación femenina y la lucha contra la pobreza.
La delegación británica en Antigua estará integrada también por el ministro de Hacienda, John Healey, el secretario de Asuntos Exteriores, Ed Miliband, y el ex primer ministro Gordon Brown. Este equipo buscará aliviar la presión diplomática de los 15 países de la CARICOM, que exigen una reparación histórica integral. La oferta británica, sin embargo, ha recibido una respuesta fría por parte de los movimientos sociales caribeños.
Denis O’Brien, fundador de la organización The Repair Campaign, tildó las palabras del primer ministro de “decepcionantes” y advirtió que no apaciguarán las demandas de la región. “El Gobierno británico debe dejar de ocultar la verdad y ofrecer una disculpa completa y formal ahora mismo”, sentenció O’Brien, dejando al descubierto la profunda grieta diplomática que amenaza con marcar el desarrollo de la cumbre.
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