El terror silencioso que acechaba a las mujeres de Islington en plena madrugada ha terminado con una condena firme en los tribunales británicos. Anthony Durkan, un hombre de 35 años residente en Corporation Street, fue condenado en el Tribunal de la Corona de Snaresbrook a cuatro años de prisión tras ser detenido in fraganti por agentes de la Policía Metropolitana que patrullaban de paisano en busca del acosador nocturno.
El condenado, que también quedó sujeto a una orden de prevención de daños sexuales, acumuló un total de 26 cargos de voyeurismo tras destaparse una campaña sistemática de invasión a la intimidad que se prolongó durante años.
La investigación despegó en enero de 2026 a raíz de las denuncias formuladas por varias vecinas de la zona norte de Londres. Las afectadas alertaron a las autoridades tras descubrir a un individuo vestido enteramente de negro y con pasamontañas que se apostaba junto a los cristales durante las horas de oscuridad para filmar el interior de las viviendas con su teléfono móvil.
Las cámaras de seguridad instaladas en los timbres y accesos particulares captaron el modus operandi del sospechoso, repitiendo patrullajes sigilosos que sembraron la inquietud en el vecindario.
Los analistas policiales comprobaron las similitudes físicas y de indumentaria entre los diferentes avisos, dedujeron que operaba en un radio muy reducido y desplegaron un operativo preventivo de carácter discreto. El 25 de marzo, apenas iniciadas las patrullas específicas, un vehículo sin distintivos interceptó a Durkan justo cuando repetía su conducta delictiva frente a una ventana, arrebatándole el teléfono móvil en el acto.
El análisis forense posterior de los dispositivos incautados destapó galerías ocultas con cientos de archivos multimedia e impulsó la revisión de expedientes archivados desde enero de 2020.
El rastreo de los terminales y de una pequeña cámara adicional confiscada en su domicilio permitió a los investigadores asociar al acusado con numerosos ataques sin resolver del pasado, elevando el cómputo probatorio a 99 imágenes y 162 vídeos de carácter ilícito.
Aunque el tribunal dictó sentencia, el equipo policial mantiene habilitado el correo electrónico oficial y vías anónimas de colaboración ciudadana para esclarecer la cifra exacta de víctimas afectadas por esta red de espionaje doméstico.
“Durkan llevó a cabo una campaña de acoso calculada y profundamente intrusiva, dirigida a mujeres en lo que debería haber sido la seguridad y la privacidad de sus propios hogares”, advirtió la inspectora jefe Gemma Alger al término del proceso judicial.
FUENTE: Policía Metropolitana
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