Trump se ocultó en un camión de catering tras una amenaza de misiles de Irán

Donald Trump en la escalinata del avión presidencial tras una cumbre internacional Donald Trump en la escalinata del avión presidencial tras una cumbre internacional
Fotografía de Donald Trump en las escaleras del Air Force One durante sus desplazamientos oficiales.

La seguridad en torno a los desplazamientos del presidente de Estados Unidos ha vuelto a estar en el centro de la polémica internacional tras revelarse detalles de una operación clandestina.

Según informaciones de medios estadounidenses, Donald Trump protagonizó un intercambio secreto de aviones al abandonar una cumbre de la OTAN celebrada en Turquía el mes pasado, una maniobra ejecutada de urgencia en respuesta a una creíble amenaza de ataque por parte de Irán.

Una huida oculta a los ojos de la prensa

Los hechos ocurrieron en el aeropuerto de Ankara, un día después de que Washington reanudara las acciones militares contra Teherán tras el colapso de las negociaciones bilaterales. Ante las advertencias de los servicios de inteligencia sobre un posible intento iraní de lanzar un misil contra la aeronave presidencial, el Servicio Secreto y los equipos de seguridad desplegaron un plan de distracción de película.

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Oficialmente, las cámaras de televisión y los periodistas presentes captaron el momento en que Trump subía a bordo del Air Force One. Sin embargo, una vez dentro, el mandatario fue trasladado de forma encubierta hacia el lado opuesto del fuselaje, donde un camión de catering elevado lo aguardaba para descenderlo sin ser visto. Desde allí, fue introducido discretamente en un avión militar C-32A más pequeño, un modelo Boeing 757 adaptado que suele emplear el vicepresidente.

Mientras tanto, los reporteros y algunos miembros del personal de la Casa Blanca permanecieron en el avión principal bajo la estricta instrucción de mantener las persianas de las ventanas cerradas, ignorando por completo que el jefe de Estado ya no se encontraba a bordo. Incluso el secretario de Defensa, Pete Hegseth, embarcó en el C-32A de manera independiente utilizando las escaleras exteriores para simular la normalidad del vuelo.

Tensiones geopolíticas y el debate sobre los aviones

Posteriormente, la ruta incluyó una escala en el Reino Unido antes de emprender el retorno a territorio estadounidense. Cuestionado al respecto durante el vuelo de regreso, Trump restó importancia a los protocolos extremos, señalando que su vida corre peligro de forma constante y que Teherán lo mantiene como el principal objetivo en su lista de amenazas.

La controversia también ha reabierto el debate sobre las flotas presidenciales, en particular tras las preocupaciones de seguridad en torno al Boeing 747-8 valorado en 400 millones de dólares y donado por Qatar, el cual ha estado bajo la lupa de los organismos de inteligencia por sus especificaciones técnicas. Mientras la Casa Blanca defiende la absoluta seguridad de los equipos de transporte actuales, el Departamento de Justicia mantiene abiertas investigaciones sobre las filtraciones que sacaron a la luz esta delicada operación de contrainteligencia.

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