El senador ultraderechista Flávio Bolsonaro desató un terremoto político al autoproclamarse este miércoles como el «verdadero presidente electo de Brasil» tras aterrizar en Miami, para corregirse media hora después rebajando su estatus a “líder”, en plena fuga del país tras ignorar la orden judicial que le exigía entregar su pasaporte en una causa por blanqueo de capitales.
Huida tras el mandato judicial y la doble carta en Miami
El hijo mayor del expresidente Jair Bolsonaro desembarcó en suelo estadounidense junto a su esposa Fernanda y sus dos hijas tras completar un periplo que lo llevó a cruzar la frontera hacia Argentina.
La maniobra internacional ocurrió un día después de que el juez del Supremo Tribunal Federal Alexandre de Moraes le otorgara un plazo estricto de 24 horas para entregar sus pasaportes en el marco de una investigación abierta por presunto blanqueo de capitales.
Apenas instalado en Florida gracias al respaldo del Gobierno de Donald Trump, Flávio publicó en su perfil de X una primera carta abierta desconociendo el resultado electoral del domingo. “Soy el presidente electo y los criminales que robaron las elecciones forman parte de una organización criminal que instauró una tiranía”, afirmó en el documento, eliminado de la red social apenas 30 minutos más tarde para ser reemplazado por una segunda versión donde rebajó el tono para definirse únicamente como “líder de Brasil”.
“No huí, salí de Brasil porque mi país está bajo un régimen de excepción”, sostuvo Flávio Bolsonaro al compararse con figuras opositoras internacionales para justificar su partida a Estados Unidos.
El excandidato del Partido Liberal (PL) agradeció públicamente la acogida brindada por Donald Trump y el “coraje” manifestado por el mandatario argentino Javier Milei, únicos referentes internacionales que han declinado validar el triunfo de Lula da Silva.
Paralelamente, el senador comparó su marcha de la nación con el recorrido histórico de figuras como Charles de Gaulle o el cubano José Martí, e incluso con referentes opositores venezolanos como María Corina Machado y Edmundo González Urrutia.
Acusaciones sin pruebas contra el sistema electoral y la Corte Suprema
El discurso de Flávio Bolsonaro centra sus críticas en la decisión adoptada durante la jornada electoral por el juez del Supremo Tribunal Cristiano Zanin, quien extendió durante dos horas la apertura de las mesas de votación debido a incidentes registrados en el transporte público. Según el relato presentado por el ultraderechista en sus misivas, esa prórroga resultó “ilegal e ilegítima”, argumentando que le permitió a su adversario captar más de diez millones de papeletas decisivas entre la primera y la segunda vuelta.
Sin embargo, las cifras auditadas por el Tribunal Superior Electoral (TSE) desmontan las acusaciones de la campaña bolsonarista. Los registros oficiales confirman que durante la extensión horaria apenas votaron unos 35.000 ciudadanos en todo el territorio nacional, un número insignificante frente al margen de cuatro millones de votos que le otorgó la reelección al presidente Lula da Silva.
Pese al aislamiento diplomático y a la validación del proceso realizada por las propias instituciones del PL, Bolsonaro apela a la presión internacional desde el exterior. Mientras tanto, en Brasilia se estrecha el cerco judicial sobre su entorno tras la condena a 27 años impuesta a su padre, Jair Bolsonaro, por tramar un golpe de Estado.
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