La crisis provocada por los incendios forestales en el centro peninsular ha alcanzado un punto crítico. Las altas temperaturas, que en las últimas horas han superado los 35 grados Celsius en las áreas afectadas, repasando hasta en siete grados la media histórica registrada por la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET), han propiciado un escenario de extrema complejidad operativa. Ante este panorama, el Ejecutivo ha activado la emergencia nacional a petición de la Comunidad de Madrid.
Los focos más graves se concentran en territorio madrileño, donde la evacuación de más de 10.000 personas ha sido necesaria debido a tres frentes principales: el registrado en Villa del Prado, con especial incidencia en Aldea del Fresno; el de San Martín de Valdeiglesias, que ha afectado a Pelayos de la Presa; y el foco procedente de Almorox, en la vecina provincia de Toledo, el cual evoluciona favorablemente hacia su estabilización.
Paralelamente, en la provincia de Ávila, el fuego declarado en Burgohondo ha forzado la salida de 1.500 vecinos en núcleos de turismo rural y urbanizaciones de El Tiemblo.
Una virulencia extrema y daños ecológicos severos
La capacidad de propagación de las llamas ha puesto a prueba los límites de los servicios de extinción. En Ávila, el incendio de Burgohondo protagonizó un avance devastador durante la tarde del jueves, desplazándose a una velocidad de 30 kilómetros en apenas 40 minutos.
Su trayectoria destructiva penetró de lleno en la Reserva Natural del Valle de Iruelas, arrasando por completo el hábitat de una de las principales colonias de buitre negro de la región.
Por otro lado, la presión sobre los operativos se extiende a otras comunidades autónomas como Castilla y León, que amanece con nueve fuegos activos, cuatro de ellos catalogados de gravedad.
Entre ellos destaca la situación en Murias de Ponjos (León, donde el aumento de la peligrosidad ha requerido el desalojo preventivo de tres poblaciones, sumándose a la estrecha vigilancia de los frentes en Brieva (Segovia) y Castropodame (León).
Mientras tanto, el histórico incendio de La Mierla en Guadalajara, que acumulaba 32.000 hectáreas calcinadas, muestra una tendencia favorable que ha permitido el retorno paulatino de los primeros vecinos evacuados.
Movilización militar y cooperación internacional
Para hacer frente a esta emergencia sin precedentes, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha presidido desde el complejo de La Moncloa la reunión telemática del Comité Estatal de Coordinación y Dirección del Plan Estatal de Emergencias (CECOD), con la participación del ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska.
En el cónclave se han coordinado los refuerzos terrestres, que incluyen el despliegue de efectivos procedentes de Andalucía hacia Madrid y de Extremadura hacia Castilla y León, sumando un contingente global de un millar de militares y especialistas.
Dada la magnitud de los frentes abiertos, España ha recurrido al Mecanismo Europeo de Respuesta a través de la Unidad Militar de Emergencias (UME). El objetivo prioritario ha sido la solicitud de al menos cuatro medios aéreos de ala fija de gran capacidad.
Grecia ha respondido de inmediato a la llamada institucional ofreciendo dos aviones cisterna Canadair CL-415, cuyo despliegue se organiza tras una reunión preparatoria intergubernamental celebrada esta misma mañana. Las autoridades recuerdan la importancia de mantener la máxima precaución mientras persistan las condiciones adversas de viento y calor extremo que dificultan el control definitivo de las llamas.








