Un operativo de alta intensidad ejecutado por unidades especiales de la Policía Nacional de Colombia culminó con la muerte de Naín Andrés Pérez Toncel, conocido con el alias de “Bendito Menor” o “Naín”.
El sujeto, identificado como uno de los mandos principales de las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada (ACSN), cayó abatido durante una acción táctica nocturna en la ciudad de Riohacha, capital del departamento de La Guajira.
La intervención policial, denominada “Operación Centinela de la Patria”, se desarrolló en el barrio José Arnoldo Marín. Durante el despliegue del comando especial de la Dirección de Investigación Criminal e Interpol (DIJIN), respaldado por cobertura aérea y terrestre, murieron también otros tres integrantes de la estructura criminal: Rosa Angélica Tarazona, alias “Bebecita” y pareja del cabecilla; alias “El Tío”, responsable de la logística; y alias “Casiloco”, encargado del manejo de las finanzas del grupo ilícito.
El presidente Abelardo de la Espriella se trasladó hasta la zona para supervisar el resultado de la acción oficial y ofrecer declaraciones institucionales. El mandatario destacó la efectividad de la operación y reafirmó la directiva de seguridad orientada a desarticular los grupos armados ilegales que operan en la Costa Caribe y las zonas de frontera.
Rastreo de inteligencia y despliegue táctico
La localización de Pérez Toncel se logró tras semanas de seguimiento por parte de los organismos de inteligencia criminal. Pese a que en días previos circularon versiones sobre una presunta ejecución interna dentro de la propia organización por disputas de mando, la interceptación de señales de radiofrecuencia y la activación de dispositivos telefónicos permitieron fijar su posición exacta en la residencia familiar.
Reportes de prensa local señalaron el uso de información de inteligencia técnica internacional en las fases previas al operativo, con presencia de analistas en puntos estratégicos como Santa Marta, Cartagena y Riohacha. No obstante, el comunicado oficial emitido por el Ministerio de Defensa atribuyó el éxito del procedimiento exclusivamente a las capacidades de las fuerzas de seguridad del Estado colombiano.
Pérez Toncel comandaba la subestructura Javier Cáceres, facción de las ACSN con influencia en el sur de La Guajira dedicada al tráfico de estupefacientes, la extorsión a comerciantes y el control de rutas fluviales y marítimas. Sobre el cabecilla pesaban cinco órdenes de captura vigentes por los delitos de homicidio agravado, concierto para delinquir, secuestro y extorsión, además de una notificación roja emitida por la Interpol.
Impacto institucional y antecedentes de la estructura
La muerte de Bendito Menor se produce dentro del plazo estipulado por el Ejecutivo para neutralizar a los principales objetivos militares del crimen organizado en el país. El individuo había alcanzado relevancia mediática debido a su alta exposición en plataformas digitales y a su presunta vinculación con acciones violentas recientes en la subregión caribeña, entre ellas hechos de sangre registrados en el municipio de Maicao.
Las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada, herederas de las estructuras paramilitares que operaron históricamente en el norte del país, mantienen una disputa territorial por el control de los corredores del narcotráfico. La pérdida de su mando operacional en La Guajira debilita la capacidad de coordinación logística financiera de la subestructura en la frontera norte.
Tras la finalización del procedimiento táctico en Riohacha, las autoridades judiciales procedieron a la recopilación de material probatorio y al levantamiento de los cuerpos para su traslado a las sedes de Medicina Legal. La Policía Nacional mantiene dispositivos de patrullaje en los barrios perimetrales de la capital guajira para evitar represalias o alteraciones del orden público.
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