Una serie de repentinas inundaciones ha golpeado con extrema dureza el norte de Nepal, dejando un trágico saldo provisional de al menos 55 fallecidos y cientos de desaparecidos.
Las riadas, desatadas a primera hora del miércoles en el distrito de Rasuwa, al norte de Katmandú, han arrasado pueblos enteros, destruido puentes metálicos y edificios sepultados bajo toneladas de lodo y sedimentos.
Las autoridades locales han calificado la magnitud de los daños como “inimaginable”. Entre las personas no localizadas figuran numerosos extranjeros, incluidos 12 turistas británicos, además de ciudadanos de nacionalidad india, malaya, sudafricana, estadounidense, australiana y neerlandesa.
Ante la gravedad de la crisis, el gobierno nepalí ha solicitado asistencia internacional urgente a los gobiernos de India y China para reforzar las labores de rescate.
Operaciones de rescate y riesgo de nuevas crecidas
Hasta el momento, el ejército ha logrado rescatar a unas 88 personas, mientras que cerca de 115 continúan atrapadas en una aldea aislada a la espera de auxilio aéreo. Infortunadamente, las difíciles condiciones meteorológicas y la acumulación de sedimentos han impedido el aterrizaje de varios helicópteros de rescate, complicando el acceso de los equipos desplegados en la zona.
Por su parte, las autoridades han emitido nuevas alertas ante el riesgo inminente de una segunda inundación debido a la obstrucción detectada en la parte alta del río Lhende Khola.
Además, se han activado protocolos de emergencia en los estados vecinos de Bihar y Uttar Pradesh, en la India, ante la posibilidad de que el caudal desbordado afecte las llanuras colindantes con el Himalaya.
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