El sistema de bienestar social en el Reino Unido se encuentra en el centro de la polémica económica. Los contribuyentes británicos están destinando una asombrosa suma de 13.000 libras esterlinas cada minuto a jóvenes de entre 16 y 24 años a través de programas de ayuda social, una cifra que ha desatado duras críticas hacia los ministros por no lograr integrar a los jóvenes en el mercado laboral.
Según un exhaustivo análisis de los datos del Departamento de Trabajo y Pensiones (DWP), existen actualmente más de 1,2 millones de solicitudes de prestaciones presentadas por jóvenes adultos enmarcadas principalmente en el Crédito Universal (UC) y la Prestación por Independencia Personal (PIP). Este desembolso masivo representa para el Tesoro británico un coste que rozará los 6.700 millones de libras al año.
Desglosando el gasto por minuto, la factura estimada de 13.106 libras se compone de unos 7.048 libras destinados a pagos de independencia personal para jóvenes solicitantes, complementados por otras 6.058 libras por minuto correspondientes a la prestación mínima estándar del Crédito Universal.
El autismo y la salud mental, principales motores del gasto
Detrás de este vertiginoso incremento en las cuentas públicas se encuentra el fuerte repunte de solicitudes vinculadas a patologías concretas. Los datos oficiales revelan que el autismo se ha convertido en la afección más costosa para los menores de 25 años perceptores de la PIP, con un impacto de 2.545 libras esterlinas por minuto para las arcas del Estado.
Por su parte, el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) ocupa el segundo lugar con un gasto de 877 libras por minuto, seguido de cerca por los trastornos mixtos de ansiedad y depresión, que suponen cerca de 470 libras cada 60 segundos.
Críticas políticas y respuesta gubernamental
La situación ha provocado reacciones contundentes en el arco parlamentario. El veterano diputado conservador Sir Alec Shelbrooke calificó la postura de “insostenible” y advirtió de que, de continuar esta tendencia, no solo se incrementará el desempleo juvenil, sino que faltarán los ingresos fiscales necesarios para sostener el sistema.
Desde el Gobierno, una portavoz del Departamento de Trabajo y Pensiones defendió la gestión actual recordando que se ha implementado un paquete de apoyo al empleo juvenil dotado con 2.500 millones de libras esterlinas, además de una inversión de 3.500 millones dirigida a personas enfermas o con discapacidad. El objetivo, según el Ejecutivo, es dotar a las nuevas generaciones de herramientas formativas y laborales que reduzcan de forma progresiva su dependencia del Estado.
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