La caótica reubicación en Ceuta deja a miles de migrantes en la playa

Agentes antidisturbios de la Policía Nacional desplegados en una calle de Ceuta durante el operativo de traslado de migrantes. Agentes antidisturbios de la Policía Nacional desplegados en una calle de Ceuta durante el operativo de traslado de migrantes.
Unos 150 efectivos policiales acordonaron el paseo marítimo de Ceuta para contener las avalanchas durante el traslado.

Estampidas de madrugada, disparos de fogueo al aire y miles de personas desamparadas a pie de playa. El esperado operativo para trasladar a los migrantes asentados en el litoral ceutí hacia el puerto de la ciudad autónoma concluyó este viernes al borde del colapso. En apenas cinco horas, las carpas provisionales completaron su aforo máximo de 1.700 plazas. El resto tuvo que hacer el camino de vuelta a la arena.

La jornada arrancó envuelta en pura tensión. Poco antes de las 7:00 horas, cientos de personas aguardaban ya sobre la costa de Benítez y El Trampolín tras pasar la noche en vela con sus pertenencias a cuestas.

Al detectar la presencia de las primeras patrullas de la Guardia Civil, la desesperación prendió la mecha. Se desató una estampida masiva. Centenares de jóvenes echaron a correr a lo largo del paseo marítimo hacia la zona portuaria.

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La llegada de decenas de unidades de la Policía Nacional detuvo la avalancha. Un despliegue de unos 150 efectivos tomó el control de la vía pública. Agentes antidisturbios acordonaron a la muchedumbre para organizar el avance a pie en un trayecto de casi un kilómetro. Sin embargo, los apretones de la masa contra los cordones de seguridad desencadenaron momentos de alta violencia.

Estampidas, tiros al aire y cupos agotados

Hubo apelotonamientos críticos. Para contener el empuje descontrolado de la multitud, los agentes emplearon sus defensas y efectuaron disparos de advertencia al aire, dejando varios heridos leves en la calzada.

Superada la marejada inicial, la policía utilizó megáfonos para calmar los ánimos y estructurar las filas. La marea humana procedía íntegramente del asentamiento de la playa Benítez.

A su lado, los miles de acampados en El Trampolín, el núcleo más numeroso, permanecieron confinados tras el cordón policial y retornaron a su rutina al saber que no serían realojados en esta tanda.

El flujo hacia el puerto avanzó de forma constante hasta que el marcador rozó el límite. Sobre las 11:00 horas, el primer campamento instalado en la explanada principal del puerto completó su capacidad.

Minutos después se llenaron las carpas secundarias del segundo embolsamiento. Ambos espacios suman un techo total para 1.700 hombres adultos, una infraestructura habilitada de forma temporal tras la autorización de la Audiencia Nacional y un prolongado estira y afloja judicial y político.

Durante las revisiones del grupo sentado en el suelo, los agentes retiraron a varios menores de edad para evitar que entraran camuflados. A diferencia de intervenciones anteriores en Loma Colmenar, las nuevas carpas portuarias excluyen a niños y adolescentes, para quienes aún no existen instalaciones de acogida disponibles.

Cinco horas después del primer disparo, la policía disolvió a los últimos grupos agolpados junto al polígono portuario. No quedaba ni una sola litera libre. Rostros desencajados, silencio y resignación.

Desorientados y sin alternativa habitacional, los grupos excluidos dieron media vuelta caminando en dirección contraria, de regreso a las playas de Benítez y El Trampolín. El plan de emergencia portuario queda desbordado en su primer día de aplicación, mientras la presión migratoria sobre el litoral ceutí vuelve exactamente al mismo punto de partid

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