Nueve días bajo tierra terminan en un milagroso rescate en Nepal (video)

Rescatistas del ejército de Nepal evacúan a un obrero cubierto de barro tras quedar atrapado en el túnel de Trishuli 3A. Rescatistas del ejército de Nepal evacúan a un obrero cubierto de barro tras quedar atrapado en el túnel de Trishuli 3A.
Equipos de emergencia logran extraer con vida a uno de los obreros sepultados tras más de una semana de labores en la frontera entre Nepal y Tíbet.

Una hazaña técnica y humana devolvió la esperanza a la convulsa frontera entre Nepal y Tíbet. Tras nueve días atrapados en las entrañas de una montaña sepultada por el lodo, dos trabajadores de la planta hidroeléctrica Trishuli 3A fueron rescatados con vida.

El operativo, descrito por los expertos como una cadena de aciertos científicos y fortuna, rompe el desolador panorama provocado por una de las peores riadas e inundaciones repentinas registradas recientemente en la región del Himalaya.

Los sobrevivientes, identificados como Sanjaya Shah y Kabir Maharjan, fueron evacuados de urgencia en un helicóptero militar directamente hacia un centro hospitalario en Katmandú.

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Aunque presentan laceraciones en extremidades por haberse desplazado entre escombros y rocas a lo largo de galerías anegadas, sus constantes vitales se mantienen estables.

Sin embargo, la tragedia sigue patente en el lugar: los equipos de emergencia hallaron un tercer cuerpo sin vida, cuya identificación no ha sido posible debido al avanzado estado de descomposición causado por el agua.

La ingeniería al servicio de la supervivencia

La localización y posterior extracción de los trabajadores exigió desplegar tácticas inéditas en labores de salvamento subterráneo. Arnold Dix, especialista en geotecnia y presidente de la Asociación Internacional de Túneles y Espacios Subterráneos, lideró las directrices técnicas del operativo en apoyo a la Autoridad de Electricidad de Nepal.

El primer gran desafío técnico radicó en encontrar la infraestructura misma. La fuerza de la avalancha borró por completo las referencias topográficas del terreno, enterrando la entrada principal del túnel bajo toneladas de rocas y lodo.

Para fijar las coordenadas exactas de la boca de acceso, los ingenieros combinaron cartografía histórica, imágenes satelitales de alta resolución tomadas tras el desastre, rastreos desde helicópteros y puntos de referencia como postes de tendido eléctrico.

Una vez identificada la ubicación, el equipo se enfrentó a un túnel bloqueado por sedimentos densos y rocas de dimensiones superiores a las de un automóvil. Ante la extrema complejidad del terreno, el ejército nepalí recurrió al uso controlado de material explosivo, una medida de elevado riesgo por la posibilidad de desestabilizar la bóveda de la estructura o impactar contra eventuales sobrevivientes. La precisión técnica de las detonaciones permitió fracturar los bloques sin provocar derrumbes secundarios.

A la par del despeje, los operarios abrieron canalizaciones mediante excavadoras y bombas para drenar los caudales acumulados dentro de la montaña. Posteriormente, excavaron un microtúnel utilizando el forjado superior de la galería original como techo protector, una estrategia clave para aminorar el peligro de nuevas inundaciones directas sobre el personal de rescate.

Contacto a través del barro y la urgencia política

El desenlace favorable comenzó a gestarse durante las primeras horas de la mañana del viernes, cuando los rescatistas percibieron eco de voces en el tramo interior. Al grito de confirmación de los equipos de auxilio, los atrapados respondieron con débiles señales de voz que confirmaron su posición. Pocas horas después, el tramo de extracción permitía la salida en camilla de Shah y Maharjan.

El suceso generó un impacto inmediato en el ámbito gubernamental y en las familias de los afectados. Hirashova Maharjan, esposa de Kabir, expresó el alivio de su entorno familiar tras diez días de incertidumbre, confirmando su traslado a la capital para el reencuentro.

Por su parte, el ministro de Comunicaciones de Nepal, Bikram Timilsina, hizo un reconocimiento público a la labor coordinada del ejército, ingenieros y organismos de emergencia, remarcando que las labores de rastreo continuarán sin interrupción.

Las autoridades de la Agencia de Gestión de Desastres de Nepal mantienen el estado de alerta máxima en el país. Con un balance oficial que supera los 1.200 fallecidos y más de 5.000 personas en condición de desaparecidas a nivel nacional, la recuperación de Trishuli 3A se ha convertido en una prioridad estratégica tanto para las tareas de auxilio como para la evaluación de la infraestructura energética del Estado.

La ruta hacia la zona interior

Pese al éxito del doble rescate, la labor en Trishuli 3A no ha concluido. Los ingenieros calculan haber avanzado 60 metros desde el punto de entrada, restando aproximadamente 150 metros adicionales para acceder al corazón de la central hidroeléctrica, donde se presume que otros empleados pudieron haberse refugiado durante la avenida de agua.

El plan de avance se enfoca ahora en alcanzar la sección superior del complejo, denominada por los técnicos como una zona de menor exposición hídrica. No obstante, los riesgos operativos continúan siendo elevados debido a la amenaza de bolsas de agua retenidas en los niveles inferiores y a la inestabilidad meteorológica en la cuenca alta del río. El despliegue mantendrá la maquinaria pesada y la asistencia militar de forma continua hasta agotar los registros en el interior de la montaña.

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