El verano londinense se resiste a marchar. Tras un arranque de septiembre de lluvias moderadas y ambiente fresco, los modelos meteorológicos confirman un giro drástico en los termómetros. La capital británica afronta a partir de este domingo 20 de septiembre una racha de diez días consecutivos de tiempo seco, cielos despejados y temperaturas anormalmente elevadas que rozarán los 25 °C a mitad de semana.
Tanto la Met Office como el servicio meteorológico de la BBC coinciden en el diagnóstico. Un potente anticiclón asentado sobre el sur de Inglaterra bloqueará la entrada de frentes atlánticos, garantizando un ambiente estable y despejado. Las máximas diarias se mantendrán por encima de los 22 °C de forma ininterrumpida hasta el martes 29 de septiembre. Un fenómeno que los expertos califican como “la última racha de sol y calor del año” para la ciudad.
El aumento térmico empezará a consolidarse tras un sábado aún marcado por precipitaciones ligeras y máximas de 21 °C. A partir del domingo, el panorama cambiará por completo con valores constantes de 22 °C. El pico térmico llegará entre el miércoles 23 y el sábado 26 de septiembre, cuando los registros alcancen los 24 °C y puntualmente los 25 °C en el centro urbano durante las horas centrales del día, acompañados de brisas suaves.
Registrar valores superiores a los 22 °C durante diez jornadas seguidas a las puertas de octubre representa una anomalía estadística notable. La media histórica para esta época del año en Londres oscila entre los 19 °C y los 20 °C. Este episodio sitúa a la capital notablemente por encima de sus estándares estacionales.
La estabilidad atmosférica prolongará la sensación veraniega en los parques y espacios públicos de la ciudad antes del inevitable cambio estacional. Aunque los análisis de la Met Office sugieren la vuelta de frentes más variables al comenzar octubre, las previsiones indican que las temperaturas mantendrán una tendencia superior a la media en el inicio del otoño.
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