Ultraderecha británica y francesa acuerdan devoluciones en caliente

Nigel Farage y Jordan Bardella posando juntos en el congreso de Reform UK en Birmingham. Nigel Farage y Jordan Bardella posando juntos en el congreso de Reform UK en Birmingham.
Nigel Farage y Jordan Bardella exhibieron el memorando de entendimiento durante el congreso en Birmingham.

Una alianza inédita a ambos lados del canal de la Mancha. Nigel Farage, líder del británico Reform UK, y Jordan Bardella, presidente de la francesa Agrupación Nacional, han sellado un memorando de entendimiento para frenar drásticamente los cruces irregulares de embarcaciones si logran alcanzar el poder en sus respectivos países.

La puesta en escena tuvo lugar en el escenario principal del congreso anual de la formación británica en Birmingham, donde mostraron una copia gigante del documento ante cientos de delegados.

El núcleo de la propuesta contempla la devolución sistemática a puertos franceses de las pequeñas barcas interceptadas en aguas territoriales del Reino Unido. Hasta la fecha, los protocolos vigentes impiden las devoluciones unilaterales a territorio galo sin el visto bueno de París. La entente sellada entre Farage y Bardella busca sortear este obstáculo político mediante una acción combinada.

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Bardella acudió al foro británico como invitado estrella. En su intervención, el dirigiente francés sostuvo que, si su partido gana las elecciones presidenciales de 2027, impedirá que la costa norte de su país funcione como rampa de salida hacia suelo británico. Los ocupantes de las pateras detenidos en la travesía deberán ser repatriados a sus países de origen o devueltos al litoral galo de forma coordinada.

El pacto respalda la denominada Operación Fortaleza promovida por Reform UK. Este plan propone desplegar a la Marina Real británica para interceptar botes en el canal. Sin embargo, la estrategia tropieza de lleno con el marco jurídico internacional.

El principio de non-refoulement o no devolución, recogido en la Convención de Ginebra de 1951, prohíbe expulsar a personas a territorios donde su vida corra peligro, una obligación que vincula al Reino Unido pese a haber abandonado la Unión Europea.

Expertos en derecho internacional advierten de que las devoluciones automáticas planteadas Chocan también con el Convenio Europeo de Derechos Humanos. Las personas que alcanzan aguas británicas y solicitan asilo tienen derecho legal a que su expediente sea tramitado individualmente antes de cualquier expulsión.

“Si el pueblo llega a gobernar, Reino Unido y Francia moldearán juntos el futuro de Europa”, proclamó Bardella desde el estrado, dejando abierta la incógnita de cómo sorteo de ese choque legal si sus proyectos políticos logran la victoria en las urnas.

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