Una alteración histórica y sin precedentes del vórtice polar amenaza con fracturarse este mes de noviembre, lo que podría pulverizar registros climáticos vigentes desde hace más de medio siglo e instalar una severa ola de frío polar y nevadas en el Reino Unido.
Los modelos analizados por los servicios meteorológicos detectan un calentamiento estratosférico repentino (SSW) que debilita de forma drástica los potentes vientos del oeste situados por encima del Círculo Polar Ártico, abriendo la puerta a una fragmentación de la masa de aire gélido hacia latitudes meridionales.
El fenómeno podría superar la marca histórica del evento más temprano de esta naturaleza registrada hasta la fecha, establecida el 28 de noviembre de 1969. Marco Petagna, meteorólogo del Met Office, confirmó que el calentamiento en la estratosfera ya se encuentra en marcha, distorsionando un vórtice que habitualmente aísla el frío en el norte.
Por su parte, el climatólogo del MIT Judah Cohen subrayó a la revista Scientific American la gravedad de un acontecimiento que califica directamente de “sin precedentes”.
Riesgo de impacto continental y presión sobre los suministros
Las proyecciones barajadas por los expertos apuntan a que los coletazos de esta inestabilidad atmosférica afectarán con mayor crudeza a varios países del norte y centro de Europa, señalando de forma directa a Noruega, Suecia, Dinamarca y Alemania dentro de la trayectoria de los vientos más gélidos.
Aunque el profesor de meteorología Andrew Charlton-Perez descarta que el episodio alcance la virulencia extrema de la ola de frío siberiano vivida en 2018, advierte que un colapso a gran escala del sistema puede condicionar la meteorología durante un periodo continuado de hasta cuarenta días.
En paralelo al descenso térmico, las autoridades meteorológicas advierten de otro efecto colateral preocupante: la acentuación de las condiciones secas en un territorio que arrastra episodios persistentes de sequía.
Ante este escenario de inestabilidad, los expertos insisten en la conveniencia de atender las directrices oficiales de prevención para garantizar el aprovisionamiento básico de los hogares.
“La mayoría de la gente piensa que nunca les va a pasar, pero tenemos que estar preparados para lo que sea que nos depare la Madre Naturaleza”, advirtió Jim Dale, experto del servicio British Weather Services.
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