Reino Unido gravará los beneficios bancarios para amortiguar el coste de la vida en 2027

Billetes de libras esterlinas del Banco de Inglaterra y monedas variadas sobre una superficie lisa. Billetes de libras esterlinas del Banco de Inglaterra y monedas variadas sobre una superficie lisa.
La subida temporal de impuestos a las entidades bancarias busca recaudar 1.500 millones de libras para el plan de alivio fiscal.

El Gobierno laborista de Andy Burnham recrudece la presión fiscal sobre la banca para financiar un plan de alivio energético dotado de ayudas directas a veinte millones de hogares británicos.

El ministro de Economía, John Healey, presentó ante la Cámara de los Comunes unos presupuestos de otoño enfocados en amortiguar el encarecimiento de la vida frente a un pronóstico macroeconómico lánguido, con una previsión de crecimiento del PIB fijada en el 1,2% para 2026 y del 1% para 2027, según los datos de la Oficina de Responsabilidad Presupuestaria (OBR).

La medida estrella del Ejecutivo contempla una bonificación extraordinaria de 100 libras, casi 120 euros, destinada a los veinte millones de hogares encuadrados en los cuatro tramos inferiores del impuesto municipal sobre la vivienda, un desembolso que se abonará a partir de 2027 con un coste estimado de 2.600 millones de libras.

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A este balón de oxígeno se suma la prórroga hasta el próximo mes de julio de la exención temporal del IVA sobre el consumo eléctrico, rebajado al 0%, para garantizar un ahorro anual de unas 50 libras en la factura de la luz de las familias británicas.

Tasas a la banca y rearme militar

Para cuadrar las cuentas del Tesoro sin desbocar el endeudamiento, el Ejecutivo ha decidido elevar el recargo extraordinario sobre los beneficios de las entidades bancarias del 3% al 6% durante un periodo de quince meses, abarcando desde enero de 2027 hasta marzo de 2028. La medida fiscal, diseñada para recaudar 1.500 millones de libras, fue acogida con subidas moderadas en el parqué por gigantes financieros como Barclays, NatWest y Lloyds.

El presupuesto británico también atiende compromisos geopolíticos de primer orden al blindar una inyección militar de 15.000 millones de libras y otros 10.000 millones adicionales en ayuda directa a Ucrania.

Con estas partidas, el Gobierno ratifica su hoja de ruta para elevar el gasto en defensa hasta el 3% del PIB en 2030 y alcanzar el 3,5% en 2035, un giro estratégico aplaudido de inmediato por el secretario general de la OTAN, Mark Rutte.

La réplica de la oposición conservadora

La respuesta de los tories no se hizo esperar en el Parlamento, donde la líder de la oposición, Kemi Badenoch, arremetió con dureza contra las cuentas públicas presentadas por los laboristas. Entre descalificaciones a la estrategia económica del Ejecutivo, la dirigente conservadora ironizó sobre los plazos de inversión militar y cuestionó la viabilidad de un modelo basado en incrementar el gasto social y la presión fiscal.

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