Resultados alarmantes en el noroeste de Inglaterra. Un análisis de sangre realizado a residentes de Thornton-Cleveleys, en Lancashire, reveló niveles elevados de ácido perfluorooctanoico (PFOA), un compuesto tóxico persistente relacionado con el cáncer de riñón y testículo.
La Universidad Metropolitana de Manchester examinó muestras de 49 hogares en las inmediaciones del polígono industrial de Hillhouse. Las cifras del estudio encienden las alarmas: más del 70 % de las pruebas superó con creces los valores internacionales de referencia frente a riesgos sanitarios.
La investigación comenzó tras las pesquisas de la Agencia de Medio Ambiente británica sobre la contaminación del suelo y el agua en el entorno de la planta química. Ante la falta de normativas locales para estos componentes, los investigadores contrastaron los resultados con las directrices ambientales de Alemania y Estados Unidos.
El PFOA pertenece a la familia de las sustancias perfluoroalquiladas (PFAS). Son denominadas popularmente “químicos eternos” porque no se degradan en la naturaleza ni en el cuerpo humano. La exposición prolongada a este tóxico también está asociada a daños hepáticos, patologías tiroideas, colesterol alto y serias complicaciones durante el embarazo.
Jardines bajo advertencia y veneno en la leche materna
La pesadilla no es nueva para los vecinos del área. Cientos de viviendas ubicadas en un radio de un kilómetro del antiguo recinto de Imperial Chemical Industries (ICI) ya habían recibido advertencias previas de las autoridades. Las recomendaciones eran drásticas: pelar minuciosamente frutas y verduras cultivadas en sus parcelas, además de evitar por completo el consumo de huevos o carne de aves de corral criadas en la zona.
Sin embargo, los análisis en sangre confirmaron que el impacto traspasó los cultivos. Sam, residente de Thornton, relató a la BBC que tanto ella como su esposo y su hijo dieron positivo por concentraciones elevadas de la sustancia química.
“Me siento culpable porque les he inculcado ese estilo de vida a mis hijos. Sé que no es mi culpa, pero la culpa es terrible. Saber que les transmití a mis hijos, al amamantarlos, todo lo que yo misma tenía a lo largo de los años, es desgarrador”, declaró Sam a la cadena británica.
Batalla legal a la vista ante el cierre de la planta
Más de 100 habitantes de la zona estudian iniciar acciones judiciales contra AGC Chemicals, la multinacional japonesa propietaria actual de la instalación. Las investigaciones oficiales señalan al complejo como el foco directo de la fuga tóxica.
Las instalaciones fueron construidas en la década de 1940 por el gigante ICI, que operó el recinto durante décadas hasta desmantelar la planta de cloro en 1992 y vender la propiedad a AGC.
La compañía japonesa ya anunció que clausurará la fábrica de forma definitiva a finales de 2026. Mientras la fecha del cierre se aproxima, las familias afectadas buscan determinar en los tribunales hasta qué punto la exposición al PFOA marcará la salud de su comunidad en los años por venir.
TE LO RECOMENDAMOS:







