El controvertido proyecto impulsado por Gianni Infantino, presidente de la Federación Internacional de Fútbol (FIFA), sigue desatando una oleada de reacciones de rechazo a escala global que trascienden con creces los despachos de los organismos deportivos.
La propuesta, anunciada oficialmente en un comunicado, contempla la creación de una filial valorada en 20.000 millones de dólares, denominada provisionalmente “FIFA Forward Enterprise”, para gestionar de manera comercial la Copa Mundial y el resto de los grandes eventos del organismo.
TE LO RECOMENDAMOS:
Bajo esta iniciativa, la FIFA prevé ofertar participaciones minoritarias de hasta el 20% a inversores privados externos con el objetivo de recaudar hasta 4.200 millones de dólares, manteniendo el control corporativo, pero abriendo la puerta al capital privado.
Esta reestructuración mercantil ha provocado un terremoto institucional. Tras la enérgica respuesta de la Unión de Federaciones Europeas de Fútbol (UEFA), que acusó directamente al ente rector mundial de poner a la venta el “alma” del deporte, destacados líderes políticos se han sumado a las críticas.
Entre ellos destaca con fuerza el nuevo primer ministro británico, Andy Burnham, quien ha calificado la estrategia financiera de inaceptable y ha defendido que el torneo más importante del planeta no puede reducirse a un simple activo bursátil.
La contundente respuesta de Andy Burnham
En un comunicado de marcado tono crítico, Burnham alzó la voz en defensa de los seguidores del deporte rey y envió un mensaje directo a la cúpula de la FIFA: “Déjenmelo decir con total franqueza. El fútbol no pertenece a los inversores, sino a las aficiones que llenan las gradas y se sitúan en la línea de banda semana tras semana, con cualquier condición meteorológica”.
El mandatario británico reforzó su postura a través de sus canales oficiales, sentenciando que “el Mundial no es una mercancía, sino la mayor competición del mundo del deporte, y nunca ha pertenecido a nadie para ser vendido”.
Para Burnham, cualquier intento de mercantilización desnaturaliza la esencia de la competición: “Adórnenlo como quieran, pero en el momento en que vendan una parte de él, lo habrán traicionado. El fútbol pertenece a las aficiones, siempre ha sido así y siempre lo será”.
Malestar generalizado en la Concacaf
El descontento por las formas y el fondo de la medida no se limita al Viejo Continente. La Confederación de Norteamérica, Centroamérica y el Caribe de Fútbol (Concacaf) manifestó públicamente estar “profundamente preocupada” tras conocer los planes de la FIFA exclusivamente a través de los medios de comunicación y comunicados oficiales, denunciando una alarmante falta de debido proceso.
Desde la Concacaf señalaron su absoluta decepción porque un proyecto de tal magnitud e impacto estructural haya sido diseñado y difundido de forma unilateral, obviando el debate previo con los órganos de gobernanza y las partes interesadas.
En su misiva, el organismo regional recordó que tanto la FIFA como las confederaciones y federaciones miembro ejercen como “custodios del juego”, exigiendo que cualquier decisión de calado estratégico esté guiada por la transparencia, el rigor institucional y una administración responsable a largo plazo.
Mientras la FIFA guarda silencio ante la avalancha de críticas institucionales tras un año marcado por la celebración de un exitoso Mundial de 48 equipos en Estados Unidos, Canadá y México, el pulso entre los gobiernos, las confederaciones continentales y la cúpula de Infantino abre un escenario de máxima tensión sobre el futuro comercial y la gobernanza del fútbol mundial.







