Psicología, una herramienta para sobrevivir al duelo de migrar

Las violencias extremas, la pobreza y la falta de oportunidades no solo son causa importante de la migración irregular y el desplazamiento forzado sino el cúmulo de razones para que personas migren de sus terruños y vayan en búsqueda de nuevo horizontes, peso a lo que esto conlleva como choque emocional y anímico y el impacto de enfrentarse a un entorno desconocido, con una lengua extraña, una cultura desconocida y el rechazo social.

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Aspectos como estos inquietaron al psiquiatra español, Joseba Achotegui, cabeza de un movimiento denominado la Red Atenea, que como él explica, de manera exclusiva para Express News, “nace en el 2010, en medio de un congreso que la Asociación Mundial de Psiquiatría me pidió organizar en Barcelona, al ver tanta gente pensé que había que tener continuidad este tipo de encuentros y la gente estaba interesada en tratar temas comunes en torno a la crisis migratoria y al síndrome de Ulises”.

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En su momento, seguro Achotegui no pensó que su idea de extender el pensamiento se convertiría, junto a su teoría el síndrome de Ulises, en las banderas extendidas por casi los cinco continentes, para abordar desde una óptica de construcción psicológica y social la problemática migratoria.

Una voz que ha dado para realizar diferentes congresos de esta comunidad de inquietos profesionales en “Portugal, Madrid, Roma, Nueva York… en muchas partes del mundo y ahora, es la primera vez que desarrollamos nuestro congreso en Latinoamérica y Colombia fue la elegida”, anotó Achotegui. Él se refiere al XII Congreso Internacional sobre Migración y Salud Mental que se llevó a cabo en Bogotá, en la Universidad Javeriana con el apoyo de la parte académica y el Cinep y otras organizaciones locales.

A lo largo de estas décadas, profesionales de diferentes partes del mundo se han ido uniendo con presencia de psicólogos, psiquiatras, sociólogos, entre otros expertos de Japón, México, Canadá, Camerún, Colombia, con grupos más fortalecidos en España e Inglaterra, enfocados en atender a inmigrantes que se encuentran en situaciones de alto riesgo.

Estos profesionales intercambian sus experiencias de ayuda, realizan investigaciones y proponen iniciativas para mejorar la protección de la salud mental de estas personas, basándose en un serie de elementos que determinan los ‘duelos’ que viven los migrantes al dejar sus entornos naturales de vida y migrar en búsqueda de estabilidad emocional, económica, social o de libertad, todo lo que afecta a desplazados, migrantes, refugiados y diversas poblaciones vulnerables.

En cada parte del mundo donde llegan y hacen intervenciones se conectan con aliados como comunidades religiosas, organismos internacionales o locales de orden privado o gubernamental para trabajar con ellos y llegar a los asentamientos o lugares donde hay migrantes para atenderlos en consulta y lograr sanar, controlar, canalizar y entender todas las emociones que rodean la vida de un migrante y sus conflictos emocionales provenientes de la situación.

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Es importante decir que esa atención psicosocial no es solo para los adultos, los padres, hermanos o hijos que migran sino que hay un espacio especial para los niños, pues ellos presentan grados y posturas propias dentro de la definición del ‘Síndrome de Ulises’.

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