La intervención del sistema bancario paraguayo ha derivado en una crisis social y política sin precedentes inmediatos en Asunción. Casi tres millones de ciudadanos, cerca del 60% de la población adulta del país, han quedado sin acceso a sus fondos tras la quiebra e intervención de Ueno Bank, un colapso financiero que desencadenó esta semana la destitución y posterior detención preventiva del ahora expresidente Santiago Peña.
El Estado ha logrado reembolsar sus depósitos a unos 1,2 millones de clientes mediante la activación del Fondo de Garantía de Depósitos, pero el resto de los afectados aguarda sin plazos ni certezas operativas.
Frente a la sede de la Fiscalía General de Paraguay, la tensión se desborda a diario. Trabajadores que liquidaron sus indemnizaciones, pequeños comerciantes y familias enteras se concentran para exigir respuestas judiciales y la congelación de los bienes de los directivos.
La escena la encarna Giovanni, quien llora desconsolado mientras se agarra la cabeza tras haber renunciado a su empleo de 16 años para emprender un negocio junto a su esposa. La pareja depositó 16.000 dólares en la entidad intervenida y hoy desconoce si volverá a ver su capital.
Un terremoto político que arrastró al Poder Ejecutivo
El tsunami financiero arrancó el martes 3 de noviembre de 2026, fecha en la que el Banco Central de Paraguay (BCP) hizo pública la intervención de Ueno Bank alegando graves problemas de solvencia.
Dos días después, en un intento desesperado por frenar un juicio político inminente y conservar su inmunidad institucional, Peña presentó su renuncia al cargo. El Congreso rechazó de plano la dimisión y el viernes 6 de noviembre el Senado votó formalmente su destitución definitiva.
Ese mismo viernes, el Ministerio Público ordenó la captura del exmandatario, imputado por lesión de confianza y administración en provecho propio. Su sucesor en la jefatura del Estado, Pedro Alliana, hasta entonces vicepresidente, prometió en su primer mensaje a la nación que todos los afectados serán compensados plenamente, priorizando los tramos de menor cuantía.
La promesa gubernamental no calma los ánimos en la calle, donde el pánico económico se mezcla con el desamparo de quienes han visto bloqueada la liquidez básica para su subsistencia diaria.
Historias de encierro bancario y la sacudida al fútbol profesional
El impacto del bloqueo no distingue entre pequeños ahorristas e instituciones de proyección internacional. Antonella, una residente venezolana en Asunción, salvó sus finanzas por escasas horas al abonar el alquiler y los suministros la noche previa al cierre del banco, aunque su remesa familiar quedó atrapada temporalmente antes de ser reacreditada en otra entidad.
Muchos de sus allegados no corrieron la misma suerte y carecen actualmente de efectivo para comprar alimentos básicos. En los barrios populares de la capital se repiten las historias de familias enteras sin acceso a fondos para la cesta de la compra.
El ámbito deportivo también encaja el golpe del colapso. La Confederación Sudamericana de Fútbol (Conmebol), con sede en la vecina localidad de Luque, mantiene un certificado de depósito a plazo fijo en Ueno Bank por valor de 13 millones de dólares.
Fuentes del organismo rector precisaron que la cifra equivale al 2,3% de sus ingresos anuales de 2025 y aseguraron que la operatividad institucional no se encuentra en riesgo.
Además, la Conmebol confirmó que no renovará el contrato de patrocinio con la entidad bancaria para la Copa Sudamericana tras su vencimiento en diciembre, garantizando que la final del torneo entre Boca Juniors y Atlético Mineiro, programada para el 21 de noviembre en Barranquilla, se desarrollará sin alteración alguna.
La peor parte en el plano deportivo recae sobre el balompié local. Ueno Bank se había posicionado en los últimos años como el principal espónsor de la primera división paraguaya, estampado su marca en las camisetas de clubes históricos como Olimpia, Cerro Porteño, Guaraní, Sportivo Luqueño y Rubio Ñu, además de poner nombre a estadios emblemáticos como el Defensores del Chaco y La Nueva Olla.
Rogelio Delgado, presidente de Futbolistas Asociados del Paraguay, confirmó que decenas de jugadores profesionales tienen sus nóminas y ahorros atrapados en el corralito.
Los internacionales de la selección absoluta, liderados por el capitán Gustavo Gómez, emitieron un durísimo comunicado en redes sociales exigiendo la intervención inmediata de la justicia y denunciando que la reputación del país no puede quedar manchada por la corrupción de unos pocos directivos.
La indignación popular exige un cambio radical
Las inmediaciones del Palacio Legislativo se han convertido en el epicentro de un descontento social que rebasa el marco estricto del fraude financiero. La proclama de “que se vayan todos” resonó durante toda la jornada del juicio político contra Peña y se mantiene viva en las vigilias protagonizadas por sectores juveniles y trabajadores. La ciudadanía expresa una desconfianza generalizada hacia la clase política y rechaza que el relevo institucional en el Poder Ejecutivo suponga una solución real a los problemas estructurales de opacidad en la gestión pública.
“El pueblo sigue acá hasta que se vayan todos”, advierte Cecilia Lugo, una de las manifestantes acampadas en las plazas céntricas de Asunción, mientras las autoridades bancarias intentan acelerar las liquidaciones de fondos para contener la marea social que amenaza la estabilidad del nuevo Gobierno.
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