Semana de la Moda en Madrid convirtió la capital española en un escaparate internacional de creatividad durante su edición 2026, celebrada en Plaza de España y otros espacios urbanos. Más de 40 modelos y 25 diseñadores participaron en el desfile inaugural, donde la fusión entre patrimonio cultural y vanguardia marcó el tono de una cita que busca consolidar a Madrid como referente global de la moda.
El evento, impulsado por el Ayuntamiento, reforzó su apuesta por acercar la moda a la ciudadanía, integrando desfiles abiertos en espacios emblemáticos y pasarelas profesionales en IFEMA. Según fuentes institucionales, esta estrategia fortalece la identidad de la ciudad como epicentro creativo en Europa .
La Semana de la Moda en Madrid conecta ciudad, diseño y cultura
La moda no solo se contempla, también se vive en esta cita que, indiscutiblemente, conecta con la ciudadanía. En palabras de la delegada de Economía, Innovación y Hacienda, Engracia Hidalgo Hidalgo, “el Ayuntamiento da continuidad a la apuesta por fundir la vanguardia y el talento de nuestros diseñadores con el patrimonio cultural de la capital para así consolidar la moda como un referente relevante de la marca ciudad”.
Por su parte, la Mercedes-Benz Fashion Week (MBFWMadrid) se desarrolló durante seis días en el marco de la programación de la Semana de la Moda en Madrid, con 40 desfiles. En su edición de 2026, la pasarela se consolidó como un modelo híbrido que integró desfiles ‘OFF’ en lugares urbanos emblemáticos de la capital y desfiles profesionales en el complejo de ferias IFEMA Madrid.
Daniel Chong y el valor de lo cotidiano en La Semana de la Moda en Madrid
Las nuevas ideas de esta firma especializada en complementos de vestir, con más de 16 años de trayectoria en el mercado español y también con presencia digital en Estados Unidos, Italia, Alemania y Suiza, surge de quienes construyen el día a día, como un homenaje a los oficios, a las manos que hacen posible la realidad que habitamos.

Chong ha sacado nuevamente a la calle sus coloridos códigos urbanos atemporales en la colección “The Working Class”, un reconocimiento a lo extraordinariamente cotidiano en una propuesta que visibiliza y da el protagonismo que merecen a quienes, desde el anonimato, hacen que el mundo funcione realmente.
Inspirada en uniformes, herramientas y materiales utilitarios, la colección pone en valor aquello que suele pasar desapercibido y reivindica el ADN de la firma Daniel Chong, defendiendo así el origen a pie de calle al tener como punto de partida de estos oficios el madrileño barrio de Lavapiés, donde se desarrolló el desfile.
En cuarenta looks de hombre, mujer y piezas unisex, el joven diseñador Chong vuelve a reforzar su línea textil más allá de sus consolidados accesorios minimalistas, donde destacan mochilas, carteras, bandoleras y riñoneras. Además, sobresalen piezas cómodas de aire casual, con una propuesta en la que el punto de algodón reciclado cobra protagonismo entre tejidos técnicos, con espacio a prendas upcyling a partir de piezas de reestock.
Siluetas marcadas por líneas definidas orientadas a la experiencia digital se vieron en prendas lisas y con estampados a cuadros, insignia de la firma, que evolucionaban en una paleta cromática intensa y vibrante de naranjas, verdes, amarillos y fucsias hasta los neutros en una combinación de materiales orgánicos y sostenibles característicos de la audaz marca.
Este año los diseñadores españoles que participaron en la Mercedes Benz Fashion Week, dieron un giro de 180 grados hacia la innovación y la creatividad, derribando el paradigma de algunos especialistas que afirman que “es más de lo mismo”, gracias a la trabajada apertura internacional que, finalmente, posiciona a Madrid como destino de la moda global.
Maison Mesa y la teatralidad en la Semana de la Moda en Madrid
“No soy ningún ángel”, el cierre de la jornada
Estamos acostumbrados a la documentada creatividad de Juan Carlos Mesa. “Siempre me han fascinado las personas con un marcado carácter propio, especialmente cuando se trata de mujeres con una filosofía de vida definida, como Mae West”, deja claro el osado diseñador al tiempo que define su nueva colección, “No soy ningún ángel”-que cerró la jornada del en la MBFW- como “una forma de entender la vida basada en el hedonismo, la independencia y la burla de la moralidad convencional de su época”.
Para los que no conocen a Mae West, ella fue un mito del cine erótico (nunca mostro un beso en pantalla) que se negó a ser lo que la sociedad esperaba de ella, convirtiéndose en la chica más provocadora y prohibida del star-system de Hollywood, triunfando con sus ingeniosos guiones y dirigiendo sus propias obras, desafiando sin prejuicios la censura desde sus primeros espectáculos teatrales.
Maison Mesa aprovechó muy bien estos principios, reivindicándolos en un magistral fashion show totalmente escénico que él solamente sabe hilvanar narrativamente en una colección de hombre y mujer diseñada para fortalecer el autoconocimiento, con prendas que refuerzan la personalidad y permiten expresar la identidad tanto en cuerpo como en actitud.

Así pues, en su desfile convivieron piezas tradicionales y transgresoras, con siluetas geométricas y holgadas, que ascendían hacia líneas anatómicas más ajustadas. Trajes de chaqueta con pantalones amplios de pliegues, bombachos o faldas lápiz a rayas iban y venían, combinados con prendas de punto de lana como bombers, jerseys de cuello vuelto, cardigans y vestidos de canalé.
El tul fue majestuosamente combinado en abrigos de paño de cashmere, vestidos plisados y tejidos con degradados de color, junto a terciopelos lavables en prendas voluminosas de construcción camisera y espíritu más sport.
Las transparencias invisibles interactuaron con microlentejuelas y terciopelos de algodón en vestidos de noche bastante voluminosos y con aires teatrales. Los detalles en pedrería y efectos pluma conducían ciegamente al inigualable glamour de los años treinta que cerró el desfile con novias y novios ataviados en terciopelo blanco.
La gama cromática propuso un recorrido estilístico desde los marrones tierra hasta los rosas y azules claros, en contraste con intensos rojos, fucsias y naranjas vibrantes. Igualmente, destacaron los verdes luminosos junto a metalizados dorados y plateados, terminando en un impoluto blanco que seguía un trasnochado viaje visual de múltiples formas de expresión personal que, según Juan Carlos Mesa, “no entiende de edad, físico, sexo, raza o condición, una moda que permite ser uno mismo”.
Autor: Carlos Manuel Ruiz Suárez
@ruizcarlosmanuel
Redacción: Express News UK







