La tragedia se ha instalado en Venezuela tras el devastador doble terremoto que sacudió al país el pasado miércoles. Con una magnitud de 7,2 y 7,5, los sismos han dejado un saldo desolador que, hasta el momento, asciende a 589 personas fallecidas y 2.980 heridos, según el balance oficial presentado por la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, durante una reunión con altos mandos civiles y militares.
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La Guaira, epicentro de la catástrofe, presenta una estampa de desolación. Más de 100 edificios han colapsado en la zona, provocando que más de 100 equipos de maquinaria pesada sean desplegados de inmediato para las tareas de remoción de escombros y búsqueda de víctimas.
La magnitud del colapso estructural en las áreas urbanas ha obligado a intensificar las labores de rescate en un entorno de extrema dificultad.
La ventana crítica de las 72 horas
Las próximas horas son determinantes. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha subrayado que las primeras 72 horas posteriores al evento sísmico son el periodo más crítico para localizar y rescatar a personas con vida bajo las ruinas.
El director de emergencias sanitarias de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), Ciro Ugarte, detalló que los hospitales de las zonas afectadas están saturados, atendiendo casos críticos de traumatismos craneales, fracturas, heridas por aplastamiento y quemaduras severas, derivadas directamente del desplome de las edificaciones. “
Las prioridades sanitarias inmediatas incluyen la gestión de grandes números de víctimas y la atención traumatológica”, enfatizó Ugarte.
Solidaridad global y llegada de ayuda
Ante la magnitud del desastre, el mundo ha respondido. La Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (IFRC) ha lanzado este viernes un llamamiento de emergencia para recaudar 54 millones de euros (61 millones de dólares). Estos fondos tienen como objetivo central asistir a 300.000 personas en La Guaira y el Gran Caracas, las regiones donde la devastación es más absoluta.
“Un desastre de esta magnitud no puede recaer únicamente sobre los hombros locales”, declaró Jagan Chapagain, secretario general de la Federación Internacional.
El apoyo logístico también ha sido masivo. Rescatistas de México, El Salvador, Chile, Colombia y Suiza ya han arribado a suelo venezolano para unirse a las operaciones de búsqueda.
En paralelo, Estados Unidos ha dado un paso decisivo al enviar al alcalde general de los Marines, Kevin J. Jarrard, para supervisar el despliegue de fuerzas del Comando Sur. Washington ha ofrecido 150 millones de dólares en asistencia, además del envío de buques de guerra, helicópteros y aviones de transporte para facilitar el traslado de suministros.
Además, el Departamento del Tesoro ha autorizado de forma temporal transacciones financieras ligadas estrictamente a la ayuda humanitaria para agilizar la entrada de insumos.
Un dolor compartido
La solidaridad no se ha limitado al continente americano. Países africanos como Uganda, Nigeria y Guinea Ecuatorial han manifestado su profundo pesar por la catástrofe. El presidente de Uganda, Yoweri Museveni, expresó a través de sus redes sociales su “más sincero pésame” ante lo que calificó como una “pérdida colosal de vidas humanas”.
Mientras las labores de rescate continúan bajo un panorama incierto, el pueblo venezolano se mantiene en vilo, aferrado a la esperanza de hallar más sobrevivientes entre los escombros de una nación que enfrenta uno de sus retos más difíciles de los últimos años.







