La vida de Brooke George, una joven influencer británica de 23 años, ha dado un giro trágico en los Emiratos Árabes Unidos (EAU). Lo que comenzó como un viaje para reencontrarse con una pareja conocida a través de Facebook, ha terminado en un proceso judicial donde la joven se enfrenta a una posible pena de muerte tras ser acusada del asesinato de su amante, William Treeby, un hombre británico de 26 años.
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Entre la defensa propia y la acusación
Según los detalles expuestos por la organización Detained in Dubai, la relación, que inició de manera positiva, cambió drásticamente durante la segunda visita de la joven a Dubái. Brooke George afirma que el hombre se tornó “controlador y abusivo”. La situación alcanzó un punto crítico en Jumeirah Village, donde la joven asegura haber sido “golpeada repetidamente”.
Tras el incidente, Brooke intentó abandonar el país para regresar al Reino Unido. No obstante, al regresar a su apartamento para recuperar su pasaporte, se produjo un nuevo altercado. La joven sostiene que fue atacada nuevamente y que, temiendo por su vida, tomó un cuchillo de cocina que se encontraba cerca, utilizándolo en un acto de legítima defensa. Poco después, fue arrestada en el aeropuerto cuando intentaba abordar su vuelo de regreso.

Un entorno judicial complejo
La familia de Brooke, encabezada por su madre Thereza George, ha manifestado una profunda angustia. “Jamás había visto a mi hija tan aterrorizada”, declaró Thereza, describiendo las lesiones visibles que presentaba la joven, incluyendo un ojo hinchado.
Actualmente, Brooke se encuentra recluida en la comisaría de Bur Dubai, donde, según denuncias de su familia, se le ha negado representación legal adecuada y ha enfrentado barreras idiomáticas que le impiden comprender los cargos en su contra. Además, se han reportado tratos degradantes, como la obligación de desnudarse frente a agentes masculinos.
Desde Detained in Dubai, se ha solicitado urgentemente asistencia consular británica y atención médica. El grupo de presión enfatiza que las autoridades deben investigar profundamente la posibilidad de que Brooke haya sido, antes que sospechosa, una víctima de violencia grave.
Mientras el caso avanza, su familia lucha desesperadamente para que los derechos de la joven sean respetados en un sistema judicial que, ante una condena por asesinato premeditado, contempla penas severas, incluyendo la ejecución.
La joven se encuentra en el centro de una batalla legal internacional que ha puesto en el foco el sistema de justicia en los EAU.







