El trágico choque de un jet privado en el condado de Palm Beach ha dejado un rastro de desolación que traspasa fronteras. Entre los nueve fallecidos del fatal accidente del Learjet 60, registrado el pasado domingo 1 de noviembre de 2026, figura Ana María Ramírez Cetina, una bogotana de 23 años que residía en Colorado y trabajaba como niñera para la familia a bordo.
La joven viajaba junto a los pequeños Emma, de cuatro años, y Charlie, de dos, además de los padres de estos, Adam Robinson, cofundador de firmas como Retention.com, y Helen Sharp, quienes murieron al impactar la nave en el área de Greenacres y Lake Worth Beach.
Un día antes de subir al avión, Ana María había comprado obsequios para enviarle a su madre en Bogotá, según relataron allegados mientras comenzaban a identificarse las víctimas de la tragedia.
El vuelo, con matrícula N722BD, había despegado del Aeropuerto Internacional Austin-Bergstrom, en Texas, con destino a Bahamas. Cerca de la intersección entre Military Trail y 10th Avenue North, la aeronave cayó violentamente sobre el asfalto y explotó. Aunque el choque dejó un enorme cráter al costado de la vía y escombros dispersos cerca de zonas habitadas, milagrosamente no se registraron heridos ni fallecidos en tierra.
Las grabaciones de audio revelan los momentos de pánico vividos en la cabina. A 35.000 pies de altitud (unos 10,7 kilómetros), la tripulación reportó turbulencia moderada, precipitaciones y acumulación de hielo en la estructura.
Tras solicitar un ascenso a 37.000 pies, los pilotos perdieron el control y declararon la emergencia. Los radares registraron una caída en picado fuera de toda norma, alcanzando picos de descenso de hasta 30.000 pies por minuto.
En la última transmisión transmitida por radio, la tripulación advirtió que estaban en sobrevelocidad y cayendo a 20.000 pies por minuto antes del sobrecogedor aviso final: “vamos a estrellarnos contra el suelo”.
Junto a la familia Robinson y la joven bogotana, en el avión viajaban la copiloto Nathalia Gadelha Filgueiras, de 20 años, además de Rachael Reed y Charmi Fehr, según confirmaciones preliminares de allegados a la espera de la lista oficial de las autoridades.
La fuerza del impacto obligó a las autoridades locales a evacuar preventivamente a unos 600 residentes de la comunidad de casas móviles Cresthaven hacia el Centro Comunitario de Greenacres. La Junta Nacional de Seguridad en el Transporte (NTSB) y la FAA mantienen la zona acordonada mientras analizan los restos, las condiciones meteorológicas y el mantenimiento del Learjet.
“Vamos a estrellarnos contra el suelo”, fue la agónica advertencia que lanzó la tripulación por radio antes de que la aeronave se precipitara en picado.
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