Andy Burnham anuncia la eliminación del IVA en la electricidad, pero desata una tormenta política

Andy Burnham saludando junto a un medidor de electricidad doméstico. Andy Burnham saludando junto a un medidor de electricidad doméstico.
Fotografía de archivo de Andy Burnham superpuesta junto a un contador eléctrico tras anunciar recortes de impuestos.

El nuevo primer ministro británico, Andy Burnham, ha comenzado su mandato con una medida de alto impacto social y económico: la eliminación temporal del IVA en las facturas de electricidad de los hogares. Sin embargo, el anuncio apenas ha tardado unas horas en toparse con una dura resistencia política interna y externa, centrada fundamentalmente en la viabilidad financiera de la propuesta.

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En su segundo día en el cargo, Burnham confirmó que el tipo impositivo de la electricidad pasará del 5% al 0% a partir del próximo 1 de octubre. La medida, concebida para aliviar el coste de la vida de millones de familias, pretende financiarse mediante la cancelación del plan de identificación digital impulsado por su predecesor, Sir Keir Starmer. No obstante, las dudas sobre la procedencia real de los fondos no se han hecho esperar.

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Críticas desde las propias filas laboristas

La controversia estalló de inmediato cuando Darren Jones, recientemente destituido como secretario jefe del primer ministro, criticó abiertamente la medida. Aunque Jones admitió que reducir el IVA en las facturas eléctricas es una buena noticia para frenar la inflación de forma mecánica, advirtió que el programa de identificación digital carecía de financiación previa.

«El gobierno tendrá que detallar cómo financiará sus nuevas políticas en el presupuesto», señaló Jones, secundando las advertencias previas de la Oficina de Responsabilidad Presupuestaria (OBR), que ya indicó en su momento que no existían “ahorros específicos” asignados a dicho proyecto.

Las críticas también llegaron desde la oposición. La líder conservadora, Kemi Badenoch, reprochó al ejecutivo que las explicaciones «se están desmoronando» desde el primer día, asegurando que no se pueden destinar fondos inexistentes de un programa no financiado para pagar facturas.

En la misma línea se pronunció el portavoz de defensa de la oposición, James Cartlidge, al afirmar que el plan de Burnham «debe resistir más de unos minutos de escrutinio». Robert Jenrick, representante de Reform UK, calificó la estrategia de “Burnhamomics”, insistiendo en que las cifras presentadas por Downing Street no cuadran.

Un nuevo Gabinete y promesas a largo plazo

El anuncio coincide con la primera reunión del recién remodelado Gabinete de Burnham, tras una profunda purga que supuso la salida de figuras clave de la era Starmer, como la exministra de Hacienda Rachel Reeves, desplazada por John Healey.

A pesar de las críticas económicas, el ministro de Hacienda, John Healey, defendió la medida argumentando que proporcionará un respiro necesario a las familias y hogares de todo el país de cara al invierno, extendiéndose también a pequeñas empresas, residencias de ancianos y organizaciones benéficas que cumplan los requisitos.

Por su parte, Downing Street ha señalado que cualquier otra disposición de carácter estructural se detallará en el Presupuesto que se presentará a finales de este año, en un contexto donde el gobierno busca consolidar su agenda social, que también contempla iniciativas para erradicar las personas sin hogar en Inglaterra y posibles revisiones en las tarifas de transporte y alquileres.

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