Un reactor de entrenamiento militar Hawk T2, perteneciente a la Real Fuerza Aérea británica (RAF), se estrelló este miércoles en el norte de Gales poco después de despegar de la base RAF Valley. Los dos tripulantes salvaron la vida milagrosamente tras activar el sistema de eyección a escasos segundos del impacto en tierra.
Fuego en el aire y maniobra de escape
El siniestro movilizó de inmediato a los servicios de rescate. La Policía de Gales del Norte declaró un “incidente mayor” en la zona rural de Pencarnisiog tras el despliegue del cuerpo de bomberos, el servicio de ambulancias y el helicóptero médico Helimed. Testigos relataron cómo la nave comenzó a sufrir fallos mecánicos letales nada más levantar el vuelo.
“Sabía de inmediato que estaba en problemas: justo en el despegue había una llama naranja y, a medida que aceleraba, básicamente estaba en llamas”, declaró Pete Bennett, testigo directo del suceso. Pese a que el fuego pareció extinguirse al ganar algo de altitud, el jet perdió la estabilidad por completo.
Ambos aviadores, presumiblemente, un instructor y un alumno militar, accionaron los propulsores de emergencia de sus asientos. Los paracaídas se desplegaron de forma correcta y descendieron a mitad de camino entre la pista de despegue y la zona del impacto, sufriendo únicamente heridas leves antes de ser derivados a centros hospitalarios.
Una pared de humo negro
La aeronave, valorada en 16 millones de libras (unos 21,3 millones de dólares), rodó bruscamente hacia estribor y cayó en picado hasta colisionar en un descampado a kilómetro y medio del aeródromo militar. La explosión generó una densa columna de humo negro y llamas que obligó a los bomberos a acordonar el perímetro. No se registraron víctimas ni daños materiales entre la población civil.
Un portavoz de la RAF confirmó la apertura de una investigación oficial para esclarecer el origen de la avería, eludiendo ofrecer más detalles por el momento. La base de RAF Valley acoge a la Escuela de Entrenamiento de Vuelo N.º 4, encargada de operar la flota de 28 unidades Hawk T2 fabricadas por BAE Systems. Estos jets biplaza resultan fundamentales en el adiestramiento de los futuros pilotos de combate antes de tomar los mandos de cazas de primera línea como el Eurofighter Typhoon o el F-35B.
Antecedentes y sombras sobre la flota
El siniestro alimenta los interrogantes técnicos sobre este modelo. En enero de 2023, la RAF ya se vio obligada a paralizar temporalmente las operaciones de la flota tras detectar fallos en los motores en la misma pista de Anglesey, un problema que se suma a recurrentes contratiempos de disponibilidad operativa.
Las pesquisas de la junta de investigación de la RAF se centrarán en analizar los restos del aparato totalmente calcinado para determinar si un fallo catastrófico de la planta motora volvió a poner en jaque la vida de la élite de la aviación militar británica.
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