Dos décadas de abusos continuados en la sombra de un hogar británico. Un hombre de unos 60 años se declaró culpable este lunes ante un tribunal del noroeste de Inglaterra de haber drogado y violado a su esposa de forma sistemática durante 20 años. La confesión judicial confirma la comisión de 60 delitos sexuales perpetrados desde 2004 contra su pareja mientras permanecía inconsciente.
La identidad del agresor se mantiene bajo reserva legal por orden judicial para proteger el anonimato de la víctima. El procesado ya había admitido anteriormente otros cargos por delitos sexuales contra ella dentro de un expediente que destapa una red de agresiones facilitadas por sustancias químicas.
El acusado tenía previsto sentarse en el banquillo junto a otros 12 imputados, señalados por la Fiscalía de conspirar para abusar de la mujer mientras se encontraba sedada. Un décimo tercer implicado en la trama ya había aceptado previamente su responsabilidad en los delitos de conspiración para sedar y agredir sexualmente a la víctima.
Los demás señalados niegan todas las acusaciones. Este grupo de coacusados comprende edades entre los 28 y los 73 años, e incluye entre sus integrantes a perfiles profesionales tan diversos como un paramédico y un exentrenador de fútbol.
El juicio contra los 12 hombres que rechazan los cargos arrancará en las próximas semanas en el tribunal penal de Mánchester. Las autoridades británicas enmarcan este proceso en una preocupante serie de causas penales vinculadas a los abusos sexuales facilitados por drogas (DFSA, por sus siglas en inglés), un patrón criminal que desafía a los tribunales del Reino Unido.
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