Perder un tren desató una agresión fatal en el metro de Londres. Un pasajero mató a golpes a Jorge Ortega, un trabajador de origen latino de 61 años adscrito a la línea Elizabeth Line de Transport for London (TfL), tras sufrir un ataque de ira en el andén de la estación de Ilford.
El fatídico episodio ocurrió en diciembre de 2024. Ayodele Jamgbadi, de 29 años, comenzó a patear un marco publicitario de la estación tras perder la formación que se dirigía hacia Stratford. Al notar la violenta reacción, Ortega y otros dos operarios del servicio de transportes intervinieron para intentar calmar al viajero enfurecido.
La mediación pacífica se transformó en tragedia en cuestión de segundos. Jamgbadi encaró a los trabajadores y soltó una provocación directa: “¿quién tiene un problema?”. Acto seguido, descargó un feroz impacto directo a la cabeza de Ortega.
Mohammed Alim, compañero de trabajo de la víctima, relató los impactantes detalles durante el proceso judicial en el Tribunal de la Corona del Centro de Londres. “En una fracción de segundo, le propinó un puñetazo en el lado izquierdo a Jorge. El agresor usó su mano derecha”, testificó Alim ante el jurado. La brutalidad de la embestida fue instantánea. “El golpe le dio a Jorge cerca de la sien. El impacto fue tan fuerte que vi algo salir volando de su boca. Quedó tendido en el suelo. Se golpeó la nuca”, añadió el testigo.
El golpe de puño proyectó al operario hacia atrás, haciendo que su cabeza colisionara violentamente contra la plataforma de hormigón. La caída le provocó una grave lesión cerebral traumática. Ortega falleció en el hospital dos días después de la agresión debido a la severidad del traumatismo craneoencefálico.
Tras el impacto, el miedo se apoderó de los presentes en la estación. Alim explicó ante la corte el temor que sintió al ver que el agresor se aproximaba nuevamente al trabajador herido: “Fue hacia Jorge… Miró a Jorge y parecía que iba a atacarlo, pero yo le dije: ‘¿Qué estás haciendo?'”.
La Policía arrestó a Jamgbadi el 5 de diciembre de 2024 en su residencia habitual de Kingston Road, Ilford, un día después de perpetrar el ataque. Sin embargo, el proceso penal ha sufrido un vuelco de última hora debido al estado del acusado.
El juez Benedict Kelleher aclaró la situación procesal del imputado al señalar que Jamgbadi “no estaba en condiciones de declararse culpable, lo que significa que tiene problemas mentales y no está en condiciones de ser juzgado; de hecho, se encuentra hospitalizado por ese motivo”.
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