Carnavales en Sudamérica marcan el mes de febrero como una temporada de identidad, tradición y memoria colectiva. En pleno verano austral, cuando las ciudades y pueblos laten con mayor intensidad, se celebran algunas de las festividades tradicionales más importantes del continente.
Estas celebraciones combinan herencias indígenas, africanas y europeas, y reflejan la riqueza cultural de cada país. El carnaval, en sus múltiples versiones, es el gran protagonista del mes, aunque no es la única expresión festiva que marca el calendario.
En este mosaico cultural destacan tres celebraciones reconocidas por la UNESCO: el Carnaval de Río de Janeiro (Brasil), la Virgen del Socavón (Oruro, Bolivia) y la Fiesta de la Virgen de la Candelaria (Puno, Perú), símbolos vivos de identidad y memoria colectiva.
Carnavales en Sudamérica: Río de Janeiro samba y espectáculo
En Brasil, febrero suele ser sinónimo de carnaval en todo el país y el de Río de Janeiro es uno de los más famosos del mundo. Durante varios días, la ciudad se transforma en un enorme escenario al aire libre. Las escuelas de samba desfilan en el Sambódromo con coreografías minuciosamente preparadas, trajes deslumbrantes y carrozas monumentales. Detrás del espectáculo hay meses de trabajo comunitario en los barrios, donde la samba no es solo música: es identidad y pertenencia.

Más allá del desfile oficial, los “blocos” toman las calles y reúnen a miles de personas que cantan y bailan sin distinción de edad o clase social. El carnaval carioca combina una poderosa industria cultural con una celebración popular profundamente enraizada.
La UNESCO ha reconocido al carnaval como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, subrayando su valor como expresión de creatividad colectiva, memoria histórica y cohesión social.
Carnaval de Oruro: fe andina y tradición
En Bolivia, el Carnaval de Oruro, celebrado generalmente en febrero, es una de las fiestas más emblemáticas del país y también cuenta con reconocimiento de la UNESCO. A diferencia del carnaval brasileño, en Oruro la celebración tiene un fuerte componente religioso en torno a la Virgen del Socavón, que convive con tradiciones andinas prehispánicas.
Danzas como la diablada, la morenada y los caporales narran historias de la minería, la colonia y las creencias andinas. Los trajes, elaborados artesanalmente, pueden pesar varios kilos, y para muchos bailarines participar es una promesa de fe además de un acto artístico.
La Fiesta de la Virgen de la Candelaria: devoción y danza
En el altiplano peruano, la Fiesta de la Virgen de la Candelaria se celebra cada febrero en Puno, a orillas del lago Titicaca. Es una de las manifestaciones culturales más grandes del Perú y ha sido reconocida por la UNESCO como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.
Durante más de dos semanas, miles de danzantes y músicos participan en procesiones, concursos y desfiles que combinan devoción católica con cosmovisiones andinas.
Las comparsas interpretan danzas como la morenada, la diablada, los sikuris y los caporales, con trajes bordados a mano y máscaras de gran expresividad. La Candelaria no es solo un espectáculo: es un acto de fe y una demostración de organización comunitaria. Familias enteras se preparan durante meses para honrar a la Virgen y, al mismo tiempo, reafirmar la identidad cultural del sur andino…
Además de la Candelaria, en regiones como Cusco, Arequipa, Cajamarca, Ayacucho, etc. el carnaval incluye juegos con agua, pintura, talco; concursos, festivales de música con danzas y comparsas llenos de colorido de mistura y serpentina alegran al pueblo. Estas prácticas simbolizan la renovación y el encuentro comunitario. Aunque a veces generan debates por los excesos, siguen siendo un espacio clave para la expresión cultural y el fortalecimiento de los lazos locales.
Carnavales en Sudamérica: Barranquilla y el Caribe colombiano
En Colombia, febrero es tiempo de carnaval en Barranquilla, una fiesta que, según el calendario litúrgico, puede variar de fecha, pero que suele concentrar actividades en este mes. Su riqueza proviene del encuentro entre tradiciones caribeñas, africanas y españolas.

La “Batalla de Flores” inaugura los desfiles de carrozas y comparsas, mientras personajes como la ‘marimonda’ o el ‘monocuco’ pueblan el imaginario popular. El carnaval barranquillero destaca por su carácter participativo: no se observa la fiesta, se vive.
Chile y Argentina: celebraciones con sello propio
En el norte de Chile (Arica e Iquique), febrero trae carnavales de influencia andina, con danzas que revelan una identidad compartida con Bolivia y Perú. En Argentina, ciudades como Gualeguaychú viven su temporada central de carnaval en febrero, con comparsas y desfiles que combinan brillo, música y un estilo propio que convoca a miles de visitantes.
Carnavales en Sudamérica: tradición, turismo e identidad
Las fiestas de febrero en Sudamérica cumplen un rol social y cultural fundamental. Fortalecen identidades, transmiten tradiciones y dinamizan economías locales mediante el turismo. El reconocimiento de la UNESCO al Carnaval de Río, a la Virgen del Socavón en Oruro y a la Fiesta de la Candelaria en Puno subraya la importancia de proteger estas expresiones vivas frente a la comercialización excesiva. En febrero, Sudamérica no solo celebra: se mira en el espejo de su historia, su diversidad y su alegría compartida.
Autor: Raúl Palacio
Redacción: Express News UK

