Las selecciones de Ecuador y Uruguay cayeron derrotadas este 24 de septiembre de 2026 en sus amistosos en Asia, marcando los debuts de Marcelo Gallardo y Diego Forlán como directores técnicos. La Tri perdió 3-0 ante Corea del Sur en Suwon, mientras que La Celeste sucumbió 3-1 frente a Japón en Miyagi tras un tramo final adverso.
Una dura lección en Suwon
El estreno de Marcelo Gallardo al frente de la selección ecuatoriana dejó sensaciones agridulces en territorio surcoreano. El partido, disputado en el Suwon World Cup Stadium, mostró a una Tri que intentó proponer un juego dinámico en la primera mitad. Con destellos de talento por parte de Pedro Vite y John Yeboah, el equipo mantuvo a raya a los locales mediante un bloque defensivo ordenado.
El quiebre táctico en el segundo tiempo
Sin embargo, el trámite cambió de rumbo de forma drástica tras el descanso. Al minuto 54, Oh Hyeon-gyu abrió el marcador con un remate desde la media luna tras una contra rápida.
Pocos minutos después, al 58, la estrella local Son Heung-min amplió la ventaja con una magistral ejecución de tiro libre.
En su intento por descontar, Ecuador asumió riesgos innecesarios en la ofensiva. Estas decisiones dejaron grietas considerables en la última línea, que el combinado surcoreano aprovechó con gran disciplina táctica. Finalmente, al minuto 86, Lee Dong-gyeong sentenció el 3-0 definitivo, dejando en evidencia la necesidad urgente de ajustar las transiciones defensivas en este nuevo ciclo.
El estreno de Diego Forlán con Uruguay
Por su parte, la era de Diego Forlán en el banco de la selección uruguaya comenzó con un marcador final de 3-1 ante Japón, un resultado desacorde con lo sucedido en la cancha del Q&A Stadium Miyagi. La Celeste mostró pasajes interesantes de presión alta en la salida rival, una estrategia que rindió frutos antes del descanso cuando Maximiliano Araújo aprovechó un rebote en el área tras un remate previo de Federico Viñas.
El desgaste físico y la sentencia nipona
Durante gran parte del encuentro, el funcionamiento colectivo contó con buenos rendimientos individuales en el ataque, destacando la movilidad de Araújo, Darwin Núñez y el propio Viñas.
No obstante, el desgaste físico acumulado y los múltiples cambios tácticos introducidos por el cuerpo técnico en el tramo final mermaron el control del mediocampo uruguayo.
Japón supo sufrir el asedio visitante y, con piernas frescas desde la banca, desequilibró el juego en los minutos de adición. Kento Shiogai al minuto 90 y Ayase Ueda al 96 sellaron el 3-1, dejando a los charrúas con un castigo excesivo pero con bases claras para construir el futuro.
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