Francisco Pedraza gana en el Community Award de los Invictus Games

Francisco Pedraza sonriendo con su chaqueta oficial y bandera de Colombia tras recibir el galardón en Londres. Francisco Pedraza sonriendo con su chaqueta oficial y bandera de Colombia tras recibir el galardón en Londres.
El sargento primero (r) Francisco Pedraza celebró en Londres el reconocimiento a su labor psicosocial con veteranos.

Francisco Bernardo Pedraza Osorio, sargento primero retirado del Ejército Nacional de Colombia, ganó en Londres el premio internacional Community Award de la Fundación Invictus Games. Tras perder sus piernas por una mina antipersonal en Caquetá durante 2004, el atleta y educador superó doscientas candidaturas mundiales gracias a su labor de acompañamiento psicosocial a veteranos.

La victoria de Francisco Pedraza en los Spirit of Invictus Awards

Bajo la silueta gótica del parlamento británico y el repique del Big Ben, Francisco Bernardo Pedraza Osorio contempla la capital inglesa con una profunda paz en la mirada. A sus casi cincuenta años, el sargento primero retirado del Ejército Nacional de Colombia recibió el premio Community Award, una de las mayores distinciones de la Fundación Invictus Games. Su nombre sobresalió entre más de doscientas postulaciones globales, logrando situarse primero entre los cinco finalistas del planeta.

Este galardón internacional no destaca únicamente las marcas deportivas de alto rendimiento. La fundación premia a aquellos hombres y mujeres que, tras enfrentar sucesos traumáticos, deciden levantarse para transformar y guiar la vida de su comunidad. Con su gorra tricolor y la chaqueta de la delegación, Francisco dedicó esta victoria a los soldados que quedaron en las trochas y a las familias que nunca perdieron la fe.

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La tragedia de 2004 en Caquetá y el rescate que cambió su destino

El camino hacia este reconocimiento comenzó dos décadas atrás, en medio de la densa humedad de la selva colombiana. En septiembre de 2004, Francisco se desempeñaba como sargento segundo del Batallón de Infantería Héroes del Güepí en La Unión Peneya, Caquetá. La misión de su patrulla consistía en rescatar a dos campesinos retenidos por las FARC tras una violenta orden de desplazamiento forzado.

En la noche del primero de septiembre lograron liberar con vida al primer rehén tras un intenso combate. Al amanecer del día siguiente, cuando avanzaban hacia el segundo objetivo, una mina antipersonal explotó con fuerza bajo sus pasos. La detonación afectó gravemente a cuatro compañeros y cercenó la pierna izquierda de Francisco, dejando su otra extremidad y un riñón gravemente comprometidos. Durante una hora y media resistieron conscientes hasta que el sonido de un helicóptero confirmó su evacuación médica.

El arte de aceptar y adaptar

Francisco despertó en el Hospital Militar Central de Bogotá después de quince días en coma inducido. Las graves infecciones del fango obligaron a los cirujanos a amputar su pierna derecha y neutralizar el riñón lesionado. En aquel momento difícil, las palabras de un enfermero y el amor incondicional de su madre le devolvieron la fortaleza emocional. Su madre le aseguró que estaba lista para volver a enseñarle a crecer cuantas veces fuera necesario.

A partir de esa experiencia, el suboficial convirtió las palabras «aceptar y adaptar» en su guía cotidiana. Continuó en servicio militar realizando tareas administrativas, obtuvo la Licenciatura en Lenguas Modernas en la Universidad Javeriana y se especializó en Gestión Psicosocial para orientar a otros soldados heridos. Posteriormente encontró en la handbike, bicicleta impulsada con las mano, la herramienta ideal para continuar su pasión por las carreras de fondo.

Campeón de handbike y un encuentro inolvidable con el príncipe Harry

Sobre tres ruedas, Francisco conquistó tres títulos nacionales e integró la Selección Colombia en eventos internacionales, incluyendo citas mundiales en España y los Juegos Parapanamericanos de Guadalajara. También completó maratones de alto calibre en Nueva York, Madrid, Washington y Panamá. Cada kilómetro recorrido consolidó su lema: «Uno cree que perdió las piernas, pero ganó alas».

Su carisma natural también dejó huella en los Invictus Games de Düsseldorf. Al observar al príncipe Harry avanzar rodeado de guardaespaldas, Francisco soltó un fuerte chiflido y le pidió una fotografía en inglés con tono espontáneo. El duque de Sussex atendió con una sonrisa la invitación y conversó amablemente con el equipo colombiano en el túnel del estadio. Meses después, durante una visita a Bogotá, el propio príncipe recordó con agrado aquel saludo sincero.

Un legado de esperanza para las nuevas generaciones

Hoy, con tres hijos universitarios y el respaldo permanente de su familia, Francisco comparte su triunfo con humildad. Considera que este premio pertenece a todos los militares y policías que entregaron parte de su vida por la seguridad de su nación. Su historia demuestra que la constancia y el servicio comunitario permiten superar cualquier adversidad, inspirando a la sociedad a seguir adelante sin detener el paso.

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