El suelo venezolano volvió a temblar bajo los pies de la oposición antichavista. María Corina Machado completó su retorno a Caracas al frente de una caravana multitudinaria que cruzó los estados de Lara, Yaracuy, Carabobo y Aragua antes de irrumpir en la capital.
“Este día lo vamos a recordar siempre. Juntos alcanzaremos la libertad”, proclamó en sus redes sociales la Premio Nobel de la Paz y fundadora de Vente Venezuela, rodeada por banderas nacionales, escoltas en vehículos blindados, caravanas de motos y una marea humana vestida con los colores de su partido.
El reencuentro con sus bases comenzó en la emblemática plaza de Santa Rosa, en el estado Lara, donde la dirigente fue ovacionada e ingresó al templo local para recibir la bendición comunitaria.
Tras casi un año en la clandestinidad y su posterior salida del país en diciembre de 2025 para acudir a Oslo, galardón que terminó recogiendo su hija Ana Corina Sosa, la política opositora selló un itinerario de retorno que su equipo técnico intentó sin éxito en siete ocasiones previas. “Noche de reencuentro en nuestra Caracas”, escribió entrada la madrugada, enfocando su mensaje en la liberación de los presos políticos y la reunificación familiar.
El movimiento tectónico en el terreno nacional ocurre bajo un panorama geopolítico radicalmente transformado. La incursión militar estadounidense del pasado 3 de enero saldada con la captura de Nicolás Maduro, actualmente procesado en Nueva York, y la muerte de más de un centenar de personas catapultó al poder a la vicepresidenta Delcy Rodríguez.
La jefa del diálogo opositor, Dinorah Figuera, atribuyó la vuelta en libertad de Machado a la “fortaleza” de las negociaciones auspiciadas por Washington. En la misma línea, el secretario de Estado norteamericano, Marco Rubio, definió el hecho como el “resultado directo” de un proceso de reconciliación que constituye la oportunidad más clara en tres décadas para lograr una democracia duradera.
Desde la escena internacional, las reacciones no se hicieron esperar. Donald Trump sorprendió al declarar en Washington que desconocía los pormenores del viaje, aunque elogió a la opositora.
“Es una mujer muy agradable, espero que esté a salvo. Me dio su Premio Nobel, así que ¿cómo puedo decir otra cosa?”, afirmó el mandatario estadounidense, reafirmando al mismo tiempo su sintonía pragmática con la administración interina de Delcy Rodríguez en materia de producción petrolera y acuerdos comerciales. Paralelamente, los líderes españoles Alberto Núñez Feijóo y Santiago Abascal celebraron el regreso como un paso definitivo hacia comicios transparentes.
La incógnita de la transición se traslada ahora a las decisiones del bloque de poder y al encaje real de la oposición soberana en el tablero caraqueño. Desde el exilio, Edmundo González Urrutia ratificó la trascendencia de la jornada prometiendo un pronto reencuentro en suelo patrio.
Sin embargo, el margen de maniobra de la dirigente enfrentará la postura de la Casa Blanca, que el pasado mes de septiembre advirtió que aún es prematuro fijar un calendario para la celebración de elecciones libres.
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